Es un año surrealista" |
POR PATRICIA ORTEGA DOLZ |
"¡ Vamos, cuerpos, esta noche triunfamos!", les decía a sus amigas. Sonia Cano Campos, de 24 años, "la pelirroja", la más bailonga, la más dicharachera... Su asesinato ha dejado huérfanas a sus amigas Merce, Cris, Ali y Rosi. Ha dejado hueca a su madre, María José, que ahora no sabe qué hacer en su casa. "La relación madre-hija era especial. Iban juntas a todas partes", dicen. Ha dejado roto a su padre, Cecilio Cano, que no sabe cómo va a vivir sin su "chochona", sin la niña de sus ojos, la única que con humor le cantaba las cuarenta. Ha dejado desolado a su hermano Marcos, que la reconoció en la improvisada morgue del Ifema, después de buscarla por los hospitales y de que su padre dijera que "no era la de la foto" de los forenses.
Sí era. El sábado la enterraron en el cementerio de Coslada, con el más amargo lamento de su madre: "¡Mira dónde te vamos a meter, nena!". Con ella se enterró el sueño de tener un novio que le regalara flores o "un amigo con derecho a roce", dicen que se reía; un futuro hijo al que cuidar como a su ahijado de Barcelona; la posibilidad de comprarse un Seat León de su color preferido: el amarillo; la lectura del final de Harry Potter, el libro que apretaban sus manos ya sin vida; el viaje con sus amigas de este verano: "¿A París o a Ibiza?"; su deseo de ver a Bisbal y bailarse su Bulería, "con mi cuerpo serrano", decía; sus clases de sevillanas en la asociación Rosalía de Castro; su empeño en trabajar en una farmacia, con su título de auxiliar. Aunque "sus abuelos" de la residencia Santa Matilde de Madrid, donde era recepcionista, recordarán sus atenciones. Como la recordará su cuadrilla: "Pimpina, queremos que sepas que nuestros planes los vamos a realizar y queremos que estés con nosotras", escribieron. La noche anterior a su muerte, en alusión a una mala racha, le dijo a una compañera de trabajo: "Éste es un año surrealista".-
Como much(@)s de vosatr(@)s sabeis yo vivo en el Corredor del Henares, por donde transitaron los tristemente famosos trenes, ese día lo recuerdo como algo horrible, mi marido tuvo la suerte de dormirse y afortunadamente perdió el tren, pero yo hasta la 11 de la mañana no lo supe, así q os podéis imaginar, en Coslada fueron muchos los muertos y heridos, pero a mi me afecto de una forma particular la muerte de Sonia su madre y yo somos antiguas conocidas, las dos nos movemos en el mundo asociativo del pueblo, y esta chica siempre iba con su madre, estaba llena de vida, de ilusiones, siempre riendo, con muchas ganas de todo, y todo se le acabo en un minuto.
Cuando he visto el post me ha dado un vuelco el corazón, no me atrevía a abrirlo pq sabia q tenia q responder y me hace daño recordar, aunque creo q esto no se debe olvidar para q no se repita.
Un beso y un abrazo para todos los afectados, aunque de una forma u otra somos todos, y especialmente para ti Mª José, como hablamos un día tenemos q luchar para q esto no se repita. Maria