En mi familia teníamos una reliquia, el mortero de mármol de mi abuela paterna,que era una cocinera de novela. El mortero se lo regaló, cuando se casó en 1925, Sampedro, un marmolista de Mérida (abuelo de Amalia Sánchez Sampedro, la periodista de TVE). Con ese mortero hemos vivido todos, hasta los nietos lo cogíamos para jugar a machar hierbajos con él y ha aguantado de todo. Sobrevivió a mi abuela. Pero unas navidades, mi tía Nani, heredera de la sabiduría cocinera de mi abuela, lo rompió accidentalmente, creo que al fregarlo se le cayó de las manos y se partió contra el suelo. Acabaron todas mis tías llorando por el mortero roto, por todo lo que significaba (ahora estoy llorando yo). Mis primos les regalaron por navidades otro mortero de Sampedro (ahora es el hermano de Amalia el que lleva el negocio), pero ya no es el mismo, es bueno, pero el mármol no es tan grueso, el viejo parecía sacado de una excavación romana, estaba completamente romo y desgastado. Y el nuevo, pues bueno, empezará otra nueva historia en mi familia. Siento no tener fotos de los morteros, pero bueno, si vais a Mérida, camino del museo está Sampedro y podréis comprar allí un morterito de mármol.