Cuqui viene de una colonia donde los malos tratos, los atropellos y los envenenamientos están a la orden del día. Ha visto morir a sus hermanas de camada, hasta que finalmente , enfermo de rinotraqueitis, ha conseguido salir de la calle y tener una esperanza: la de encontrar un hogar definitivo donde le hagan olvidar el frío, el hambre y la enfermedad. Ahora esta prácticamente recuperado, aunque todavía tiene miedo. Cuando confía, se convierte en una fabrica de mimos ronroneantes y un traste. Acaba de cumplir los 6 meses. Se entrega desparasitado, vacunado, esterilizado, con chip, pruebas de inmunodeficiencia y leucemia y contrato de adopcion, solo para Galicia.
Cuqui ya pesa 4,200, y no tiene ni un gramito de grasa. Tiene toda la pinta de que va a ser un gatote enorme y jugueton. Por ahora nadie se ha interesado por el