Pues bienvenida al club guapa! Vaya kk yo también tengo alguna que otra variz y sobre todo, muchísimas arañas vasculares y capilares rotos, y la verdad, en mi caso no solo es un problema antiestético que sin duda lo es, si no un problema de salud porque durante todo el año y muy especialmente los meses de verano sufro de sensación de cansancio, pedadez de y dolor de piernas así como quemazón y hormigueos. Quitársete no se te van a quitar las que ya tienes, pero si con unos buenos cuidados puedes evitar que aparezcan má o al menos relentizar su aparción. Aquí te dejo algunos consejos sacados de Internet que no son más de los que mi médico de cabecera y mi esteticísta me han recomendado.
Piernas cansadas y alimentacion
Llevando a cabo algunos consejos prácticos y una buena alimentación, se contribuye reducir el riesgo de aparición de varices, a mejorar el bienestar y a evitar un empeoramiento en la retención de líquidos (hinchazón de piernas)
Sal y alimentos salados
Se recomienda moderar el uso de la sal de mesa y el consumo de alimentos muy salados:
Conservas y semiconservas
Salazones, salmueras y encurtidos (pepinillos, cebolletas, aceitunas, etc.)
Embutidos y patés
Un exceso de sal en la dieta empeora la retención de líquidos y por tanto, agrava posibles edemas (hinchazón) en las piernas. No obstante, no se debe evitar o limitar en extremo la sal salvo en casos muy concretos (hipertensión y siempre bajo supervisión médica y dietética.
Fibra y flavonoides; sustancias propias de vegetales
Existen estudios que demuestran que una dieta rica en fibra reduce el riesgo de aparición de venas varicosas. Quienes realizan una dieta pobre en fibra hacen un mayor esfuerzo al defecar, lo que aumenta la presión a nivel abdominal y provoca frecuentemente insuficiencia venosa en las piernas. Esto debilita tanto la paredes de las venas como la pared del colon o intestino grueso, aumentando el riesgo de aparición de varices o hemorroides.
Una dieta rica en verduras y frutas frescas, legumbres y cereales integrales, frutos secos y frutas desecadas, favorece el tránsito intestinal y una defecación sin esfuerzo y contribuye a reducir el riesgo de varices y hemorroides, además de mejorar el estreñimiento, tan común en la mujeres embarazadas. Se recomienda un consumo abundante de frutas (tres o más piezas al día) y verduras (tanto en la comida como en la cena, como ingrediente de primeros platos o bien como guarnición o acompañamiento de los segundos), por su contenido de fibra y flavonoides, estos últimos de acción antiinflamatoria y vasoconstrictora.
Agua y otros líquidos
Se necesita beber más agua de lo habitual; dos terceras partes del peso ganado al final del embarazo son agua, a pesar de que las piernas y pies estén hinchados. Con una adecuada ingesta de líquidos se facilita la eliminación de toxinas y la depuración del organismo. La bebida ideal es el agua, pero también se pueden tomar zumos, licuados de fruta y hortalizas, caldos suaves y sopas, infusiones..., que permiten conseguir una adecuada hidratación junto con los alimentos que componen la dieta.
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Otros consejos prácticos...
En caso de hinchazón de piernas, es beneficioso acostarse 2 ó 3 veces al día para reducir la inflamación. Conviene colocar las piernas a una altura superior al nivel del corazón durante 15 a 20 minutos y acostarse sobre el lado izquierdo del cuerpo para dormir, ya que se favorece el flujo de sangre desde las piernas al corazón.
El calor tiene un efecto vasodilatador sobre los pequeños vasos sanguíneos (capilares) que dificulta aún más la circulación. No se aconseja la exposición al sol y a las altas temperaturas ya que provoca síntomas de cansancio y pesadez en las piernas. Por el mismo motivo, tampoco son convenientes las saunas y los baños calientes ni el uso de ceras calientes depilatorias; lo adecuado es usar cera fría o crema depilatoria.
Se recomienda ducharse con agua templada y acabar con un chorro de agua fría en las piernas para tonificarlas.
Hacer ejercicios con los pies (caminar de puntillas, flexiones de piernas, etc.) para activar la circulación por la noche.
Masajearse los pies y las piernas al aplicarse cremas adecuadas siempre de abajo a arriba; del tobillo al muslo.
Levantar las piernas cuando se está sentada, evitar cruzarlas durante mucho tiempo y dormir con las piernas un poco elevadas (con ayuda de un cojín o pequeña almohada bajo de los pies).
Emplear ropa cómoda: calcetines y medias que no opriman, zapatos cómodos, etc.
Para prevenir la aparición de varices se aconseja utilizar medias elásticas, cuyas características y uso deberá determinar el médico.