Hola, guapas.
Bueno, antes que nada quiero deciros que lo que os vaya contestando aquí para nada puede ocupar el lugar de una terapia con un profesional, auqnue sí que intentaré echaros una mano, ¿vale? (Siempre que pueda, claro, yo también intento ser una superwoman y poder con dos niñas y el trabajo fuera y dentro de casa, qué os voy a contar).
Vamos a ver. Todos tenemos rasgos de personalidad que tiran para un lado o para otro. Por ejemplo, podemos tener un grado de autoestima alto o bajo. Esto no es innato, es decir, que puede variar mediante el aprendizaje, así es que las experiencias que hayamos tenido pueden influir en que se tenga más o menos autoestima, como vosotras habéis podido corroborar (y también lo pueden hacer las experiencias futuras, así que esto se puede cambiar). Los diferentes rasgos de personalidad no tienen porqué ser un problema, sólo se convierten en una patología cuando impiden que lleves una vida normal. Por ejemplo, el hecho de ser muy perfeccionistapuede ser bueno para algunas cosas y malo para otras. Me explico. Recuerdo un paciente que tuvimos en consulta que era excesivamente perfeccionista. Era notario, y de lo perfeccionista que era tardaba en redactar un documento más de una semana, por lo que no tardó en peligrar su negocio. Ese perfeccionismo extremo era un problema, ya que se inmiscuía en el buen trascurrir de su vida. Sin embargo, el hecho de querer tener la casa ordenada y verla siempre patas arriba por el trajín diario, la falta de tiempo y lo desagradecido que es el trabajo de la casa, no tiene porqué suponer un problema. Lo sería si os ocasionara tal ansiedad que no seríais capaces de vivir así. Un caso extremo podría ser un trastorno obsesivo-compulsivo, por ejemplo, conocéis la serie de TV "Monk"? En ese caso sí puede ser un problema.
Por lo que contáis, el grado de ansiedad no es tan alto como para no poder llevar una vida normal, ¿no? Simplemente tenéis que tener en cuenta que no existen las superwoman, que si está sucia la casa... y qué? Al que no le guste, que coja la fregona y la mopa y ya sabe lo que tiene que hacer. Estableced prioridades y cumplid con lo más importante, y por supuesto, si hay hijos de por medio, qué importa si no habéis pasado la aspidadora? Siempre va a ser más prioritario jugar un ratito con el niño o preparar su comida y sus cosas.
En cuanto a la autoestima, vivimos en una sociedad en donde parece que es pecado decir algo bueno de nosotros mismos, así que os voy a proponer un ejercicio. Quiero que cada una me digáis 5 cualidades, habilidades o cosas que se os den bien. Y que me contéis qué es lo que más os gusta de vosotras físicamente (y no me digáis que nada, porque no me lo creo, y sino poned una foto y veréis la de cosas que se me ocurren).
Menudo testamento... en fin, vosotras lo habéis querido, je, je. Un beso.