Desde hace un tiempo atrás, en lugar de tomar café a mediodía tomo te rojo. Y si me apetece me tomo otro por la tarde pero a este le pongo un par de cubitos de hielo. El café me gusta mucho, pero ya va siendo hora de dejarlo aunque solo sea por las tardes. Por las mañanas no puedo ponerme en marcha si no me tomo un buen café con leche y alguna tostada, creo que ese café nunca me lo podré quitar, pues una vez tomé té con leche y no me gustó el sabor, es algo así como a goma o no sé. No es que me quiera quitar peso, pues peso 85 kilos y mi peso va con mi estatura y complexión, lo que pasa es que hace unos años estuve un mes y medio tomando té rojo todos los días. Era un té traído desde Arabia Saudí, me lo traían en bandeja y no me podía negar, pues esta gente se mosquea mucho si cuando te ofrecen algo no lo aceptas, así me acostumbre a su sabor. Lo que pasa es que lo tomábamos (mis compañeros y yo) con unas pastas que también eran de allí y estaba todo sabroso, nada que ver con las infusiones de te rojo que determinado supermercado vende con la marca hacendado. Eso si, un día me dieron café iraní en una tacita que no era más grande que los vasitos de sake japonés y, me dije a mi mismo que jamás volvería a beber ese café. ¡¡Horroroso!! Eso si puse buena cara pero estaba deseando se marcharan para enjuagarme la boca JA,JA,JA,JA,JA. ¡¡QUE FUERTE!! Cuando regresaron mis compañeros les dije que probaran el café iraní que estaba riquísimo JA,JA,JA,JA cada vez que lo recordamos aún me ponen mala cara, JA,JA,JA,JA.