Es un poco largo, pero aqui habla de ese componente de las capsulas de mercadona, esta bien saberlo:
ESTUDIOS EN EL HOMBRE
En el hombre, la capacidad del ALC para reducir la masa adiposa ha sido demostrado en algunos estudios clínicos controlados, pero no en otros. En cualquier caso, incluso en los estudios favorables al ALC, los efectos son modestos (p.ej. reducción del 3.8% d la masa adiposa sin pérdida de peso global) o reducción del diámetro abdominal sin pérdida de peso (reducción de la cintura desde 120.0 ± 11.4 cm a 118.5 ± 10.2 cm después de 4 semanas de tratamiento con dosis de hasta 3.9 g/día) Se requiere realizar más investigaciones con objeto de identificar con precisión el papel del ALC en la adipogénesis, dado que al disminuir la grasa central y total se reducirían las enfermedades cardiovasculares, un factor de riesgo importante en los humanos.
Son muy pocos los estudios en el hombre realizados con ácido linoleico conjugado que han examinado su impacto en el perfil de los lípidos séricos y, además, sus resultados son inconsistentes. Mougios y col. encontraron tendencias a la disminución de los lípidos séricos, incluyendo el colesterol-HDL, en adultos sanos (normolipidémicos, no obesos) que consumieron de 0.7 a 1.4 g/CLA/día durante cuatro y ocho semanas. En contraste, en el estudio de Benito y col. la suplementación con 3.9 g/día de ácido linoleico conjugado, durante 63 días, no modificó las concentraciones de colesterol, colesterol-LDL, colesterol-HDL y triglicéridos en los adultos con similares características a las del estudio antes descrito. Es importante hacer notar que en ambas investigaciones participaron personas normolipidémicas, podría explicar, en parte, esta ausencia de respuesta sobre el perfil de lípidos.
No se han publicado datos sobre los efectos del ácido linoleico conjugado en pacientes con diabetes tipo 2, si bien un estudio no publicado señala que el suministro de 6 g/día de ALC durante ocho semanas causó una disminución modesta pero significativa en la concentración de la glucosa en ayunas, de la leptina, del índice de masa corporal y del peso. Sin embargo, no se observaron efectos sobre las concentraciones de insulina en ayunas, la hemoglobina glicosilada, los triglicéridos, el colesterol y el colesterol-HDL. Al no estar disponible este estudio, es díficil evaluar la relevancia de los hallazgos revindicados por la autora, que ella misma califica como "modestos"
En un estudio realizado en voluntarios sanos que fueron vacunados frente al virus de la Hepatitis B (un modelo de simula una infección vírica de cáracter leve) el ALC indujo una más rápida formación de anticuerpos frente a los virus en comparación con el placebo, si bien la efectividad del ALC dependió de la proporción de los isomeros C9-C11 (cis-trans) y C10-C12 (trans-cis)
Aunque el ALC ha sido nominado por la Academia de Ciencias Americana como "sustancia con propiedades anticarcinógenas inequívocas en modelos animales" no hay datos que sostengan que tal actividad se presenta en el hombre. Así, por ejemplo, no se ha encontrado ninguna correlación entre los niveles de ALC en la mama de mujeres con cáncer de mama y la progresión y/o metastasis del cáncer, siendo así que en el ratón, el ALC protege a los animales frente a los tumores inducidos químicamente. Por el momento, se desconocen las causas de este diferente comportamiento.
En ninguno de los estudios con ácido linoleico conjugado realizados en humanos en cantidades de hasta 6 g/día se han reportado efectos adversos. La administración de dietas con ácido linoleico conjugado a ratas Fisher 344, durante 36 semanas, en concentraciones mucho más elevadas que el consumo humano, indicó una ausencia de toxicidad de este ácido. En el hombre, la administración de una dosis de 3.4 g/día de ácido linoleico conjugado durante 12 semanas no afectó toda una serie de parámetros de seguridad como los lípidos sanguíneos, el análisis hematológico (hemoglobina, eritrocitos, glóbulos blancos y plaquetas), las enzimas hepáticas (?-glutamyl transferasa, aspartato amino transferasa, alanina-amino transferasa), la bilirrubina hepática, los electrolitos (calcio, cloro, potasio, sodio), la creatina fosfoquinasa, la hemoglobina glicosilada, la lactato deshidrogenasa, la creatinina, la ferritina, la lipasa, ni tampoco sobre los signos vitales. Los pocos efectos adversos observados fueron similares a los producidos por el placebo
Sin embargo, el hecho de que el ácido linoleico conjugado sea un ligando y activador del PPAR podría implicar un riesgo de hepatocarcinogénesis, ya que la formación de tumores ocasionada por los proliferadores de las peroxisomas depende de manera directa de la activación de este factor de transcripción y puede causar cambios en la expresión de los genes involucrados en el ciclo de la célula (kinasas dependientes de ciclina y c-myc).
A pesar de la creciente popularidad del ALC, explicable por la peculiar legislación de los Estados Unidos que autoriza la venta como suplemento alimentario de cualquier sustancia, siempre que sea de origen natural y se encuentra en el organismo como tal, no existen pruebas por el momento de que el ALC reporte alguno de los beneficios que sus promotores revindican. En particular, como sustancia indicada para la obesidad, el ALC es absolutamente nulo ya que incluso en aquellos estudios en los que se observó un efecto mínimo, este consistió en una reducción de la masa de grasa que no fué acompañada de una reducción de peso.
Si bien la evidencia indica que la ingestión crónica de ácido linoleico conjugado no parece inducir ningún efecto adverso, su modesta efectividad en algunas de las revindicaciones de los fabricantes, unidos a su elevado precio, no parecen justificar su consumo y mucho menos en el tratamiento de la obesidad sobre la que hasta el momento no se ha conseguido demostrar ningún efecto.