Noanoa, no puedo estar más de acuerdo contigo. Yo estoy adoptando, de hecho estoy esperando ya la asignación para dentro de poquitos meses, y no me lo puedo creer cada vez que alguien me dice que qué buena obra estoy haciendo.
Yo no estoy adoptando porque sea buena persona o solidaria, que supongo que también lo seré. Estoy adoptando porque quiero ser madre. Quiero tener un renacuaj(@) en casa que me llame mamá, al que achuchar, bañar, alimentar, besar, educar y que cuando llegue la hora de acostarse me pida "mamá, cuéntame un cuento".
Sí que es cierto que adoptar no es barato, sobre todo si lo comparamos con tener un hijo biológico. Pero creo que eso es lo de menos. Al fin y al cabo, todas las personas que tienen un hijo, sea por adopción/acogida o biológico, se gastan un dineral entre la silleta, la cuna, arreglar la habitación, preparar la ropita y todo ese tipo de cosas. Así que el esfuerzo extra que podemos hacer las personas que adoptamos, yo lo uno a todos los demás gastos de montar su habitación y preparar su llegada a casa.
También es cierto que los trámites para llegar a la adopción son largos, en mi caso llevo casi un año y medio desde que presentamos la primera solicitud, y todavía no sabemos cuánto vamos a viajar para recoger a nuestr(@) hij(@), pero hay cosas que no debemos olvidar. La adopción no es un derecho de los padres. Son los niños los que tienen derecho a tener un hogar con unos padres que les cuiden. Además ellos no eligen nada: no eligen tener padres, ni de dónde van a ser sus padres. Los que elegimos ser padres somos nosotros y elegimos, además, sacarlos del entorno que conocen para llevarlos a una nueva casa, una nueva cultura, nuevos padres, nueva alimentación, nuevo idioma... Además, en mi caso, lo que ha tardado tanto tiempo ha sido completar el expediente con toda la documentación que solicitan, sobre todo el CI, que se puede alargar casi un año, y luego completar todo el resto de papeles, informes y certificados.
Para terminar todo el rollo que os estoy soltando, terminaré sólo con una opinión personal: todos conocemos a mujeres que han tenido embarazos muy duros, con malestares y dolores, y finalmente todas, por lo menos las que yo conozco, dicen que ha merecido la pena si han podido tener al final a sus hijos en brazos. Pues para mí, todo el tiempo, trámites y esperas habrán merecido la pena cuando consiga tener en mis brazos a mi hij(@). Al final, un embarazo y una adopción no son tan diferentes ¿o sí?