Mi parto.
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Estuve varios días en la primera fase de borrado del cuello y de dilatación. Al principio las contracciones se llevaban bastante bien pero llego un momento en que eran más dolorosas, y sobre todo que yo ya estaba cansada. No es fácil dormir con contracciones cada diez, seis o cinco minutos. En algunos momentos llegué a tenerlas cada tres. Eran contracciones muy fuertes, así que el domingo me ingresaron. (Ya había estado antes ingresada del jueves al domingo). Pero no tenía más que un centímetro de dilatación, y así estuve hasta el martes.
El martes me estuve vomitando todo el día, ni manzanilla, ni agua, ni suero, ni comida, todo lo que comía lo echaba. No podía ni levantarme de la cama. Las contracciones se hicieron muy fuertes, y me bajaron a las salas de dilatación. Cuando llegué vieron que tenía unas contracciones fuertísimas, había borrado el cuello, pero no había dilatado nada más. Me pusieron suero con glucosa para alimentarme e hidratarme. Y al cabo de un rato me empecé a encontrar de maravilla... Las contracciones se hicieron menos dolorosas, y cuando me miraron tenía ya tres centímetros de dilatacion ¡en sólo media hora!. Me fui a duchar y ¡podía levantarme! Estaba de maravila. En seguida llegué a los cuatro centímetros, me pusieron más suero y la epidural. Entró mi marido y charlamos hasta que me quedé dormida. Recuerdo estar durmiendo, estar mi marido dándome mimos, estar charlando. Estábamos sólos, la comadrona venía de vez en cuando a comprobar las constantes. Fue todo muy bonito.
A una hora indefinida empecé a notar dolor en el costado, se lo comenté a la comadrona, llamó a la anestesista, que dijo "esto ya no depende de mi".
tenía ya nueve centímetros de dilatación, mi marido me ayudaba a jadear para no empujar porque tenía ganas. Al cabo de unos minutos, empecé a empujar, ya no aguantaba más. Vino la ocmadrona y me dió las indicaciones de como debía hacer. Como estábamos pariendo varias a la vez, la pobre no daba a basto, y se tenía que ir. Y fue estupendo porque mi marido me ayudaba con los pujos. Me indicaba cuando respirar y como. Me ayudaba a agarrar las rodillas. Me animaba diciendo que se le veía la cabeza. Y hace falta que te animen porque hay momentos en que pierdes las fuerzas.
Me llevaron al paritorio y con tres pujos, la ayuda de la comadrona empujándome el vientre y la episotomía, nació Roi. El resto, el alumbramiento de la placenta y todo eso, lo pasé relajada hablando con mi marido. Luego me llevaron a la sala de reanimación, , nos trajeron al pequeño y allí nos quedamos los tres dos horitas disfrutando del momento. Eso y tratando de que el enano comiera algo de calostro.
El preparto fue un auténtico desastre, lo pasé fatal. Pero el parto fue una experiencia para recordar.
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