Una de las más interesantes estrategias empresariales para vender viviendas en períodos en que la demanda de inmuebles está en recesión es la del alquiler de vivienda con derecho a poder adquirirla. Las inmobiliarias, en lugar de mantener inactivas estas casas y pisos, recurren a este tipo de arrendamiento para poder darles salida. De esta forma, las agencias que deciden poner en marcha esta fórmula permiten a sus clientes alquilar la vivienda por un precio no excesivamente elevado, entre 500 y 800 euros dependiendo del inmueble y, después, a medio plazo -entre los 2 y 5 años- les plantea la posibilidad de comprarlo. La principal ventaja reside en que del precio total del piso se descontará la cantidad que el inquilino haya ido pagando durante el período en que vivió en régimen de alquiler. Con esta fórmula se consigue vender viviendas a las que costaría dar salida en períodos de ralentización inmobiliaria
Esta opción de financiación mixta está destinada sobre todo a las personas que no pueden acceder a una vivienda por sus elevados precios, porque no disponen del dinero suficiente para pagar la entrada o tengan vedado el acceso a los canales tradicionales de financiación bancaria. Y es especialmente interesante en los períodos de incertidumbre financiera e inmobiliaria en los que se desconoce hasta dónde escalarán los tipos de interés y cómo podrán los consumidores asumir tal circunstancia. Una situación de la que de se pueden beneficiar los interesados en comprar un piso a medio-largo plazo.
(Fuente: Consumer.es)