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Op. Malaya

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» Vivo en Málaga y tengo 54 años

» Fecha: 03/04/2008 19:06

Confesiones de un Promotor-Constructor 9 meses después.

Nº de respuestas: 6 - Nº de lecturas: 1.039

A principios de verano del año pasado, durante una reunión
de un importante número de amigos en el chalet de un empresario muy relacionado
con la construcción, y en la que también había un promotor-constructor y otra
gente relacionada con el sector, inevitablemente salió el tema del precio de la
vivienda. La mayoría de los allí asistentes pensábamos que los precios de la
vivienda había llegado a niveles nunca
antes conocidos y que arrojaba un panorama desolador a los jóvenes que querían
acceder a ella. El único que manifestó que a los jóvenes de hoy no les costaba
un mayor esfuerzo que a cualquiera que hubiéramos comprado hace años, quedó rápidamente
acallado por todos los que allí manteníamos una opinión distinta, simplemente
recordándole lo que él o cualquiera de nosotros ganábamos cuando compramos
vivienda, el porcentaje de nuestro sueldo que destinábamos a pagar la hipoteca
y el número de años que estuvimos pagándola. Para hacerle más obvio lo
evidente, le propusimos que hiciera cuentas y observara como con su sueldo
actual (con años de trienios, un trabajo consolidado y mejor pagado que la
mayoría de los jóvenes) para acceder a una vivienda como la que él compró hace
años, debería destinar su sueldo íntegro al mes para pagarla y parte de el de
su mujer, cuando él sólo tuvo que destinar una tercera parte de su sueldo.



Paradójicamen te,
siendo una mayoría casi absoluta los que allí pesábamos que el precio de la
vivienda había alcanzado niveles insostenibles, cuando expuse la opinión de que
más temprano que tarde aquello tendría que reventar por algún lado, eran pocos
los que lo afirmaban: sí, sí, puede ser…..pero todos con la boca pequeña. Raudos,
un promotor constructor y alguno más relacionado con el sector, defendió que
podría darse el que los incrementos del precio bajaran, pero que el precio de
la vivienda jamás había caído ni caería nunca. Le recordé que el precio ya cayó
durante los 90, años en los que él (algo más joven que yo) ya estaba metido de
lleno en la empresa del padre, y le sugerí que preguntara a su padre su
experiencia en los 70, ya que él siendo un adolescente todavía, no tendría
conocimiento ni nociones suficientes para saber qué pasó. Y ahí quedó aquella
conversación en aquella reunión de amigos….



Justo un mes más tarde, en portales como este, se empieza a
reflejar el inicio de una caída paulatina del precio de la vivienda.





Hace dos días me volví a encontrar con este
promotor-constructor e inevitablemente, después de preguntar por el estado de
las familias, salió a colación el tema de la crisis en el sector. Me sorprendió
como pasó de la defensa vehemente de que el precio de la vivienda no caería la última vez que conversé con él, al tono
casi victimista de esta ocasión. Me comentó que su última promoción, que ha
finalizado a principios de este año, salió a venta por 30 millones, 5 menos de
los que se habían fijado. Que la han rebajado a 28 y ni así aparece alguien por la oficina a interesarse
lo más mínimo. Le digo: hombre, pero todavía tenéis mucho margen para rebajar,
yo tengo entendido que un piso no os cuesta más de 15 millones el construirlo. Me
asegura que compraron el suelo muy caro y que en esa promoción los pisos han
salido por unos 21 millones. Aunque en la conversación, que fue de más de media
hora y tratamos todos los aspectos de la situación, entró en varias
contradicciones y sé por arquitectos del mismo ayuntamiento que por muy caro
que se haya comprado el suelo el coste de los pisos no alcanza los 20 millones,
daré por “bueno” que les cuesta más de 21 millones en esta ocasión. Me dice:
tenemos claro que tenemos que seguir rebajando el precio porque tenemos una
hipoteca por ellos que tenemos que pagar, pero lo que da más miedo es “hasta
cuanto”. Lo he

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Op. Malaya

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» Fecha: 12/04/2008 20:03:47

Lo que nadie explica de la burbuja inmobiliaria Lo que nadie explica de la burbuja inmobiliaria La aparición de la burbuja inmobiliaria es consecuencia de condiciones económicas (objetivas) y socioculturales (subjetivas).

Las condiciones subjetivas no son económicas, son de origen cultural, y proceden, de la mentalidad que tenemos los actuales españoles frente a la propiedad de la vivienda. Esta posición procede de los primeros años sesenta, antes de esas fechas la opción del alquiler era la que estaba ampliamente generalizada en las capas medias y bajas de la sociedad española.

Esa mentalidad es la que impulsa a los españoles de nivel bajo y medio a la compra de una vivienda en cuanto opinan que tienen condiciones para ello, esa compra está acompañada en ocasiones con ribetes compulsivos de autoengaño sobre las propias posibilidades reales de acceder a la propiedad deseada.

Además el común de los españoles cree, aunque ahora ya un poco menos, en tópicos, como el de que la vivienda «nunca baja», ignorando experiencias recientes como la japonesa entre otras, y por ello la vivienda era vista como una inversión muy lucrativa y financieramente segura.

En las causas o condiciones objetivas de origen económico, un factor determinante fueron los bajos tipos de interés que permitieron a la oferta subir los precios hasta el nivel máximo que la demanda pueda abonar. Y este precio dependía de que las hipotecas fuesen o no accesibles, en muchas ocasiones nadie se preguntaba el valor del bien, si no por la cuantía de la hipoteca y si podía afrontarla.

Cuando no existe un gran stock de viviendas en venta, como ocurría hace unos años, la oferta de vivienda es inelástica, ya que el plazo de ejecución de las obras y urbanizaciones es de varios años por lo que la demanda se acumula sin ser satisfecha.

En esas condiciones de oferta rígida frente a una demanda en aumento y bajos tipos de interés, se disparan los precios, según algún experto bien documentado[ pulsa_aquí ], se calcula que por cada 1% d descenso de los tipos de interés, la vivienda incrementa su precio en un 20%, o que permite el florecimiento de la especulación y también del llamado «efecto riqueza» que incide en el incremento del consumo, como un efecto colateral de la burbuja inmobiliaria.

Esto acarrea un movimiento de arrastre especulativo sobre toda la cadena inmobiliaria desde el suelo hasta las agencias de compra-venta, esta situación es alentada por los políticos y los medios del sistema encantados de que «España vaya bien» según afirman ellos. ( Si los precios de la vivienda suben es por que la gente tiene dinero, Francisco Álvarez Cascos dixit)

Mientras tanto toda la peor fauna de los buitres ibéricos está revoloteando sobre esta especulación, desde los grandes del «ladrillo», las instituciones financieras y esos buitres de segunda categoría llamados coloquialmente «pasapiseros» que se dedican a la especulación «al por menor», a diferencia de los grandes del «ladrillo» que especulan con miles de millones.

En estas condiciones la construcción de viviendas se disparó hasta extremos nunca vistos. Las instituciones financieras ante la magnitud de la inversión inmobiliaria que se estaba efectuando en este país, no fueron capaces de afrontar su financiación con fondos propios y buscaron liquidez externa, el ahorro europeo vino a financiar a los compradores españoles de viviendas

¿Y las administraciones que hicieron entonces?, se dejaron llevar complacidas por la situación general de sensación de riqueza y consumo, hubiera sido muy fácil poner coto al disparate tomando ejemplos de otros países como Alemania, u Holanda, pero no interesaba, opinaron que no era liberal, y que era preciso dejar actuar al mercado libremente. Eso si, siempre dentro de los límites que los políticos marcaban con las recalificaciones del suelo.

Los políticos más honestos vieron una ocasión para llenar las arcas públicas y fueron ciegos sobre la trascendencia del problema que se podía generar, los menos honestos lo que vieron fue una gran ocasión para llenarse los bolsillos en compañía de los especuladores.

De esta forma no se hizo nada al respecto y la burbuja creció y creció, ahora ya nos encontramos en un punto de no retorno, el ahorro pasado y futuro de una gran parte de la sociedad española está invertido en unos edificios, en ocasiones vacíos, mediante unos créditos que han dejado a España seca de liquidez, y muy poco atractiva para la captación de crédito foráneo.

La crisis no es solo inmobiliaria y energética, es sistémica, la crisis de las hipotecas “subprime” en EEUU es de juguete frente a los tres déficit: federal, comercial y familiar que se acumulan en ese mismo país, por ello se atisban en el horizonte mundial fuertes convulsiones precedentes de un cambio de sistema.

Entonces si que vamos a sentir en nuestro país la falta del capital financiero que está enterrado en el ladrillo español, y que vamos a necesitar para otras carencias estructurales.

El estallido de la burbuja se esta produciendo porque la elevación de los tipos de interés puso al descubierto la sobrevaloración especulativa del precio de las viviendas.

También se puede enunciar que la oferta inmobiliaria es inelástica o rígida hasta que el stock de viviendas acumulado es de tales dimensiones que la vuelve elástica, incluso plástica.

Por deformación profesional usaré un símil de ingeniería, la ley de Hooke, que nos dice que cuando las tensiones son suficientemente elevadas se sobrepasa el límite elástico del material y se llega a la zona de fluencia, si la tensión persiste se produce una deformación plástica y el material se destruye.

O sea, que revienta la burbuja inmobiliaria y se destruye la economía, que es lo que está ocurriendo. pulsa_aquí

Op. Malaya

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» Fecha: 04/04/2008 21:21:23
un artículo que me ha llamado la atención y que me parece interesante añadir al hilo de lo último que me comentaba este promotor-constructor, "Da miedo comprar suelo incluso por los precios a los que los venden porque no sabemos por cuánto la gente estará dispuesta a comprar un piso en un futuro, y dependiendo de eso y sabiendo los costes de construcción, podremos hacernos una idea de por cuánto se puede comprar suelo para que nos deje beneficios aceptables" es éste, porque considero que se debe producir un ajuste del precio actual para que la vivienda vuelva a ser demandada y poder ser vendida.
Una cosa vale aquello en lo que puede ser vendida
SANTIAGO LABORDA PEÑALVER
El desconocimiento de esta máxima de Derecho Romano, fundamento
del libre comercio, que no reconoce a un bien más valor intrínseco
que se pague por él en cada momento, es la causa de la actual
crisis del sector inmobiliario y de las pérdidas que se ciernen sobre
los que han tomado derechos de compra, propiedad y garantía
hipotecaria sobre inmuebles.

Ahorradores convertidos en deudores: Los bajos tipos de interés, la
búsqueda de un objeto de inversión y la natural demanda de una
casa en la que vivir ha hecho que los ahorradores hayan invertido
su dinero en pagar la entrada y los cómodos plazos pactados durante
la construcción de una vivienda meramente proyectada, con la esperanza
de ceder provechosamente sus contratos. Esos inversores
no podían hacer frente a los compromisos de pago futuros por la
compra, sino ceder sus contratos a otros, que a su vez pensaban en lo
mismo con la consiguiente ganancia o “pase”, hasta el día en que terminada
la construcción, el contrato fuera cedido al que debía adquirir
la vivienda y pagarla, subrogándose en el préstamo del promotor,
y garantizado con la hipoteca que la grava, liberando así al último cesionario.
Y no preveían que, desaparecidos los demandantes de vivienda
que la necesitan para vivir porque no pueden pagarla con sus
sueldos, los compradores-ahorradores se iban a convertir en deudores
de sus vendedores-promotores, a los que naturalmente debían
liberar, asumiendo los préstamos concedidos a éstos, una vez
entregada la casa acabada.

Promotores convertidos en deudores: Estimulados por los altos precios
por los que se compraban las viviendas que ponían en el mercado
y, sobre todo, por los aumentos de valor entre el que ellos fijaban
cuando las vendían sobre plano y el que llegaban a adquirir una vez
terminadas, mediante las simples cesiones de los contratos que en el
ínterin hacían sus compradores; han dado en subir los precios iniciales
para hacer suyos los beneficios de los otrora ahorradores y
hoy deudores. Y como los beneficios obtenidos los empequeñecía
la inflación, y era necesario construir rápidamente muchas más viviendas
para satisfacer la creciente demanda de ahorradores-deudores,
no han dudado en reinvertir todos sus beneficios en nuevas
promociones
, para las que, no siendo bastantes aquellos beneficios,
los han engrosado tomando dinero prestado. Desaparecidos
los compradores finales, que debían subrogarse en los prestamos
liberándolos a ellos, los promotores se han vuelto deudores.

Prestadores convertidos en deudores:
Acuciados por la imperiosa necesidad de vender dinero a un precio
superior al que pagan por el que toman prestado, no han dudado
en dárselo a los promotores con la sola garantía del valor de tasación
de los inmuebles en cuya construcción se empleaba, sin
atender a la solvencia de sus deudores, confiando en que sería devuelto
por los compradores finales. Desaparecidos éstos, los prestadores
se han convertido en deudores del dinero que ellos toman
prestado, para a su vez, vendérselo más caro a promotores y ahorradores.
Es lo que ahora se llama falta de liquidez de las entidades financieras,
o dicho de otra manera, que siendo el valor de tasación
de los activos de los bancos y cajas de ahorros (derechos de hipoteca)
superior a su pasivo (el dinero que han tomado prestado de sus depositantes,
del banco central y de otros bancos o cajas), sin embargo,
no lo tienen disponible.

Lo cierto es que al día de hoy, para enmendar la situación, urge
acudir al tantum valet res…, que nunca debía haber sido desconocido
por personas instruidas. Y, reconociendo su valor, rebajar el de
los inmuebles hasta el real que tienen, que no es otro que el del precio
en que se pueden vender, el que los necesitados de ellos pueden
pagar. Así pues, no valen salidas que, dilatando con nuevos plazos
las deudas contraídas, se empeñen en seguir dando la espalda
a esa realidad; ni gastos en publicidad para la venta de unos bienes a
precios que no tienen. Se podría contestar a esto que el costo de las
viviendas es ya superior en muchos casos al precio por el que se
pretenden vender; pero aun siendo cierto, por el que ha llegado a
pagarse por el suelo, materiales, mano de obra, financiación, etcétera,
en nada cambia la cosa; pues esas viviendas, si bien se han pagado,
sin embargo se deben, y por consiguiente es forzoso devolver,
en cuanto se pueda, los préstamos obtenidos para construirlas; salvando
así con esas pérdidas los beneficios anteriores; y haciendo un
balance final del tiempo vivido en el que se reconozca que cuando se
hacen negocios, éstos son provechosos o no, según la diferencia
que arrojen ganancias y pérdidas.

Santiago Laborda Peñalver, registrador de la propiedad.
Es un artículo del suplemento Propiedades de El País de hoy.

Op. Malaya

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» Fecha: 04/04/2008 21:13:36
Sigo con la parte de la conversación que no editó la web y por lo que mi comentario se quedó a medias, no fue para intentar añadir tensión al relato...jajaja

Me dice:
tenemos claro que tenemos que seguir rebajando el precio porque tenemos una
hipoteca por ellos que tenemos que pagar, pero lo que da más miedo es “hasta
cuanto”. Lo he ofrecido a fulanito, menganito y a tal…(conocidos en algunos casos mutuos, entre ellos hijos de los que estuvieron en aquella reunión y de los que sabíamos por sus padres que contaban con más de 60.000 € y en algún caso más de 80.000 € ahorrados junto con sus parejas) a título personal y por 25 millones, y nada.

Le digo medio en broma, medio en serio: he oído que las hipotecas de promociones que se han puesto en mercado este año empezarán con fuertes descuentos después del verano porque las hipotecas van a empezar a ejecutarse o ya se han empezado a ejecutar y los bancos no aceptan prorrogar la fecha y retrasar el inicio de los cobros. Todo eso es un recorte de beneficios a cada mes que pase. Igual dentro de 6 meses tienes que volver a ofrecérselos en lugar de por 25, por 20.

Su respuesta me desconcertó bastante y es una de las razones por las que dudo que esos pisos le hayan supuesto un coste de 21 millones. Me contesta muy serio: Que no te extrañe, que no te extrañe….Cuando me contestó eso y no algo así como “hombre, no puedo venderlo por menos de lo que a mí me ha costado construirlos” es porque creo que sus cálculos de 21 millones incluyen los gastos añadidos que la hipoteca ya les acarrea y los que les acarreará hasta la fecha que ellos se hayan marcado como límite para quitarse los pisos de encima. Pero bueno, esto último son suposiciones mías.

Otras de las contradicciones en las que cayó como comentaba anteriormente fue cuando la conversación la llevamos al plano de la demanda que ha desaparecido y el por qué.

Le digo: pues si no están dispuesto a comprar ellos por ese precio y con ese dinero disponible… ya me dirás tú qué va a pasar una vez que han desaparecido del mercado los inversionistas y que además se estima que en este año van a sacar también al mercado 700.000 viviendas que habrá que añadir al stock de nuevas promociones y segunda mano, que son más de un millón y a las viviendas vacías, que se estiman en algunos millones más. Y además el que te concedan un préstamo a la ligera como antes me parece a mí que ya se ha terminado….

-Ni idea, esto es un desastre. Los bancos no conceden hipotecas a nadie, y cuando digo a nadie es a nadie. Nosotros no hemos podido vender un piso por el que estaban interesados en comprar una pareja, con empleo fijo, dos muy buenos sueldos y 40.000 € ahorrados. El grifo lo han cerrado a cal y canto y aunque no va a ser algo definitivo, no sabemos durante cuanto tiempo. Las cajas de ahorros están pilladísimas, ahí tarde o temprano va a saltar la bomba. Y los que nos compraban sobre plano han desaparecido. Daban una señal, 3.000, 9.000, 12.000 €, se las entregábamos, y meses después y antes de escriturar ya los habían vendido por 2 o 3 millones más. Y claro, nosotros viendo que la gente compraba por ese dinero, pues las siguientes fases u otras promociones las vendíamos por esos 2 o 3 millones más. Y la gente seguía comprando, y ellos haciendo la misma operación ganándose 2 o 3 millones a manos limpias. Pues oye, viendo que se vendían, nosotros vuelta a subir esos 2 o 3 millones. Así hemos llegado a estos precios, la gente seguía comprando por cuanto le pidieras.

-Entonces me reconoces que tenéis mucho margen de beneficio, porque si vosotros al precio marcado en principio, por caro que estuviera el suelo, le sacabais unos beneficios, todo lo que le habéis subido por añadidura ha sido para engordar esos beneficios, la excusa del suelo caro no me vale.

-Sí, bueno, pero….

-Y el suelo hace tiempo que está bajando, ¿no?

-Sí, el suelo hace tiempo empezó a bajar, pero últimamente ha caído en picado, se está vendiendo un 40% ms barato en general, y en casos particulares hasta un 50%. o sé que informaciones tienes tú del precio del suelo, pero lo último que se vendió en la zona “X”, ha sido por auténticas burradas. Las promotoras e inmobiliarias que acumularon grandes extensiones de ese suelo para especular con él se lo están quitando de encima asumiendo pérdidas, esos son los que están verdaderamente cogidos. Nadie compra tanta cantidad de suelo para edificarlo porque una empresa por grande que sea no puede hacerlo. Un suelo edificado no da pérdidas, un suelo sin edificar son todo pérdidas, y como no pueden edificar tantísimo se lo quitan de encima para no perder más aún. Nosotros afortunadamente no tenemos suelo acumulado, el que compramos lo tenemos edificado y nos queda sacarnos los pisos de encima. Creo que no compraremos suelo y pararemos de construir un año o cosa así. Da miedo comprar suelo incluso por los precios a los que los venden porque no sabemos por cuánto la gente estará dispuesta a comprar un piso en un futuro, y dependiendo de eso y sabiendo los costes de construcción, podremos hacernos una idea de por cuánto se puede comprar suelo para que nos deje beneficios aceptables. No digo ya los de los últimos años, que esos sabemos ya que no serán, pero al menos aceptables.

La conversación como digo, duró más de media hora y evidentemente no la he trascrito entera, simplemente lo que más interesante me ha parecido de ella, permitiéndome la licencia de reproducir un diálogo muy aproximado del que mantuvimos. Evidentemente no llevaba una grabadora para escribirlo palabra por palabra.

Es un caso particular, y no creo que se pueda generalizar, pero sí me ha parecido interesante compartir esta conversación porque una situación similar debe estar pasando en muchos lugares y podemos hacernos una idea de la situación que están viviendo muchas promotoras y el porqué algunas pequeñas y grandes inmobiliarias y promotoras han quebrado y las quiebras siguen en aumento. El tema del suelo me parece determinante en la mayoría de los casos, creo que es lo que verdaderamente ha empezado a pasar factura. Seguramente otros factores ya empiecen a pasar factura o la pasarán, como es la financiación, ya sea a las promotoras para seguir construyendo, como a particulares para comprar vivienda a precios demasiado elevados.


chicazes

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» Karma: 344

» Fecha: 04/04/2008 13:27:12
no nos dejes así!!! Estaba muy interesante!!!

ALTOMAR 1

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» Karma: 4.761

» Fecha: 03/04/2008 22:13:35

¿Y...?Guiño

Op. Malaya

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» Karma: 992

» Fecha: 03/04/2008 19:30:28
no me ha salido el final de lo que había escrito. Pues espués del ratito empleado para hacerlo ahora mismo pocas ganas me quedan de retomar desde donde no se ha editado. más tarde u otro día quizás.
 
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