Ya ocurrió en Japón y es muy probable que en España ocurra. Es cuestión de fe. De todas formas, cada uno tiene su opinión. Y lo que está claro es que si yo pensara que la vivienda seguirá subiendo, que es la mejor inversión...no estaría viviendo de alquiler. Mucha gente tiene dinero como para meterse en una vivienda pero estamos esperando el momento adecuado. Ahora bien, si tu te quieres hipotecar 35 años de tu vida pues tu misma. Hace dos años hablar de bajada de la vivienda era impensable. Ahora, todo el mundo sabe que es muy difícil vender y solo compra algún despistado. Cuando el 50% d las agencias inmobiliarias cierra, pasa algo; cuando el paro está aumentado gradualmente, pasa algo; cuando está aumentando el indice de morosidad, pasa algo; cuando hay un millón de pisos sin vender, pasa algo.
Si realmente quieres comprar una vivienda mira unas cuantas que te gusten y les dices a sus propietarios que les das un 30% mnos de lo que piden; les dejas tu tarjeta y les dices que se lo piensen. Te aseguro que antes de que acabe el año, alguno te llama.
Te dejo un artículo con respecto a lo que ocurrió en Japón.
El pinchazo de la burbuja inmobiliaria japonesa, un
peligroso precedente para España
El Banco de Japón ha comenzado
una nueva fase en la economía nipona al subir los tipos de interés un cuarto de
punto tras una década de deflación y cinco años de una política monetaria de
intereses próximos a cero. El origen de esta delicada situación hay que
buscarlo en el pinchazo, en el segundo trimestre de 1992, de su burbuja
inmobiliaria. Burbuja que muchos economistas comparan con la que sufre
actualmente nuestro país.
“Las similitudes entre la burbuja
japonesa y la española es la subida simultánea tanto de precios como de
cantidad de viviendas producidas”, explica el economista y arquitecto Ricardo
Vergés, un defensor del equilibrio, quien asegura que “el mercado inmobiliario
español ya no es un mercado, sino un antimercado”, y que su proyección en el
gráfico no es circular, como cualquier burbuja, sino diagonal. “Y en este caso
no se puede predecir cuál va a ser su evolución”.
Para Vergés, las consecuencias
del estallido de la burbuja nipona han sido muy espaciadas en el tiempo. Y nada
asegura a la española el tan repetido “aterrizaje suave”. “Lo que está claro es
que, en economía, todo lo que sube, tiene que bajar -asegura-, como lo hicieron
los precios inmobiliarios en España de 1991 a 1993”.
La diferencia entre el mercado
nipón de finales de los 80 y el español de ahora estribaría en que, en el caso
japonés, se disparó el coste de la producción, por la necesidad de importar
materiales para la construcción. “Ésa fue la chispa que desencadenó el pinchazo
de su burbuja”, considera. Según este especialista, el aumento de las
cantidades en Japón llegó más tarde.
En cambio, la chispa española fue
la paridad con el euro prácticamente desde 1997, lo que provocó un fuerte
retorno de capitales, la entrada de inversores extranjeros en una costa
escasamente protegida y un auge de la demanda monetaria que ya no temía a la
devaluación. "La demanda de inversión en vivienda aumentó fuertemente y el
gobierno dejó hacer, cuando había otras prioridades. Ahí está el error. Más
tarde –en 1999- subieron los precios y aún no han tocado techo", asevera.
El fin del “dinero fácil”
De aprobar la subida del precio
del dinero, el Banco Central nipón pondrá fin a su política monetaria, también
llamada de "dinero fácil", que, junto a inyecciones masivas de
capital, trató de aliviar la crisis originada en las masivas deudas acumuladas
por la banca nipona en la década pasada.
Aunque la reunión tiene de
trasfondo el escándalo financiero que implicó al gobernador del Banco de Japón,
Toshihiko Fukui, los analistas no prevén ninguna consecuencia en la reunión.
Fukui realizó una inversión en un fondo de inversiones que le dio pingues
beneficios y cuyo gestor está en libertad bajo fianza tras haber sido detenido
y acusado de operar con información privilegiada.
Debido a que el gobierno japonés
se ha mostrado reticente a la subida por considerarla apresurada, el Banco de
Japón tendrá oportunidad de ejercer su independencia del ministerio de Finanzas
y obrar como mejor considere, puntualizan los expertos.