Como ya he dicho en otros post, en mi opinión el problema no es que los
bancos estén adoptando medidas para la concesión de créditos más severas de las
que tomaba antes, el problema es que dejó de tomar dichas medidas instando a
las tasadoras a inflar sus tasaciones para de esta forma seguir concediendo
préstamos incluso a gente (la gran mayoría) que por sus ingresos y el
porcentaje que éstos debía destinar como
pago mensual a la hipoteca, no podía comprar. Los precios de la vivienda
estaban desvirtuados, basados en
tasaciones infladas y en “por cuanto más vendió el vecino del quinto”, y siguen
estando desvirtuados porque aunque a la baja, siguen tomándose como referencia
tasaciones que siguen siendo infladas, y en “cuánto ha rebajado el vecino del
quinto”. El problema para poder vender no es en cuánto menos lo he rebajado del
precio de tasación o del precio que ha rebajado el vecino. El problema es que
los bancos, vistas las consecuencias de sus desmadres, vuelven a la senda y los
ratios que determinaban la posibilidad o no de conceder un préstamo a quien lo
solicitaba. Y los precios de las viviendas de los que quieren vender tendrán
que avenirse a estos criterios y no a los de tasación o los que marquen las
viviendas vecinas, que únicamente serían válidos si éstas con dichos precios se
vendieran, cosa que no pasa. Los sueldos en España nos guste o no son los que
son, y son los que tienen la gente dispuesta a adquirir vivienda, eso no puede modificarse.
Los bancos conceden crédito a aquellos que no destinen una cantidad superior al
40% d sus ingresos para el pago de la hipoteca, y financiando únicamente el
80% dl importe del piso, aparte de otros gastos que genera la compra de ésta.
Los precios actuales están fuera de las posibilidades de la gran mayoría de demanda
real que necesita una vivienda, ya que para pagarla debería destinar
mensualmente un importe mayor al ratio del 40% d los ingresos,
independientemente de que sí tenga ahorrado dinero suficiente para cubrir el
20% qe no cubre el banco más otros gastos de compra que pueden alcanzar los
12.000 €. En el post “confesiones de un promotor-constructor 9 meses después”
comento como este amigo me dice que el suelo está empezando a venderse por las
promotoras e inmobiliarias que compraron grandes extensiones, un 50% ms
barato, y que ni por ese precio, de momento, compra. Prefiere quitarse de
encima los pisos de promociones que le quedan por vender rebajando lo que haga
falta, hacer un parón de un año y poder ver así por cuánto la gente está
dispuesta a comprar (más que dispuesta yo diría que” por cuanto puede comprar”
o “por cuanto se les concede crédito para comprar”) para así y una vez que sabe
el coste de construcción de una vivienda, saber por cuánto puede comprar suelo
para una vez edificado y teniendo una idea de el precio por el que se podrán
vender los pisos, ver si su margen de beneficio será aceptable. Por aceptable
entiende el beneficio que tenía antes el boom, no el de estos últimos años, que
esos sabe que no los va a tener ni de lejos. Me parece curioso leer a
propietarios que dicen que esperarán a vender lo que haga falta, que no tienen
necesidad imperiosa de vender, creyendo que dentro de 2 o 3 años venderán
nuevamente por precios de 2007, cuando los que viven de esto, promotoras e
inmobiliarias, seguirán vendiendo por que es su trabajo y en vender reside sus
beneficios, pero que también tienen claro por cuánto debe hacerse para que los
precios sean asequible a una demanda real una vez han salido del mercado los
especuladores que acaparaban más del 50% d sus ventas. Así que los precios que
ahora rebajan las promotoras serán los que marquen el mercado una vez llegados
al punto en que tengan posibilidad de venderse y vuelvan a ser
demandados, Y este precio será el que marque el precio de las nuevas
promociones y construcciones, ni más ni menos que por el cual la vivienda
vuelva a ser demandada, todos los demás estarán fuera de mercado .Lo que no es
concebible es que los precios de nuevas promociones se marquen en función de
los precios de segunda mano o anteriores promociones de obra nueva nuevas que
no se venden y llevarán años con el cartel en sus balcones. Los mismos
promotores madrileños en su estudio publicado hace pocos días, auguran caídas de
precio de un 8% e 2008 y prevé que los precios sigan cayendo en 2009 y 2010,
claro que para mi esos porcentajes se quedan cortos teniendo en cuenta que
proceden de los mismos que hace 4 meses afirmaban que el precio de la vivienda
en 2008 sólo descendería su incremento de precio hasta equilibrarse y subir
este año y los posteriores parejos al IPC. Los promotores a fecha de hoy, en
este mismo estudio, afirman que el precio de la vivienda deberá caer al menos
un 20% pra volver ser asequible a la demanda., el mismo descenso que el FMI
considera necesario aunque no sea necesariamente en términos nominales y sí por
inflación. Ese descenso vía inflación sería suficiente si los sueldos
aumentaran anualmente en proporción al IPC, cosa que no va a suceder. De todas
formas, desde el 1 de julio, fecha en la que se inició el descenso de precios, éstos
lo han hecho ya en más de un 4% e términos nominales. Los precios de 2007 no
volverán a verse hasta al menos 9 años, posiblemente más. Así pasó en las crisis
inmobiliarias del 70 y 90, que todo parece indicar fueron menos virulentas de
lo que se pronostica será ésta.
Lo que quiero decir con esto último, es que una vivienda no se venderá por
lo más o menos rebajada que esté respecto a las del vecindario o al precio de
tasación, ni si quiera servirá de referente si está incluso por debajo del
precio que se pagó por ella hace 1, 2 o 3 años, porque hoy día no se puede
comprar a precios de hace 3 años, los bancos no lo posibilitan por el mero
hecho de que está por encima de las posibilidades de quien quiere hacerlo, como
lo estaba del que compró en esas fechas y es por ello que ahora se ve en la
necesidad de vender algo que no puede seguir pagando.
El por cuánto algo puede ser
vendido viene dado por lo que se pueda pagar por ello, y esto último es el
resultado de los ingresos del demandante y las condiciones y ratios que el
banco impone para conceder crédito. El precio de la vivienda está muy alejado
de las posibilidades económicas de la demanda, y la corrección de dicho precio
para acercarse a las posibilidades de
los demandantes no entiende de precios de tasación, ni de imperiosidad o no de
vender, o de posibilidad de esperar o no para vender ni de mayor o menor margen
para rebajar el precio. La demanda puede esperar un tiempo infinito, y no
porque así lo quiera, es porque no tiene más remedio, la vivienda está fuera de
su alcance. Lo incomprensible es el vendedor que cree puede esperar un tiempo
infinito para vender algo que no está al alcance de la mayoría y por tanto no
puede ser comprado salvo por unos pocos y que tienen ante sus ojos una oferta
extraordinaria y que en igualdad de condiciones, como es lógico, comprará el
más barato. Una vez que hayan comprado estos pocos que pueden hacerlo….¿Qué?,
¿Quién comprará en esa inmensa oferta de precios elevados para el resto de los
mortales?. El reajuste de los precios vendrá dado independiente de lo mucho o
poco que puedan esperar los demandantes para comprar, o lo mucho o poco que
quieran esperar los vendedores para vender. Los factores que determinarán esta
corrección son otros, no es el tiempo.