font color="DarkRed">k-mad
Hay un punto, que aunque he seguido el hilo no se si habrá comentado ya, pero que a mi juicio es importante.
Aquí estáis hablando mucho de que es bueno que la vivienda baje, y que
cuanto más baje mejor, etc, etc... No tengo nada en contra, es decir,
yo, como NO HIPOTECADO, me da lo mismo que bajen un 30% qe un 40%,
pero creo que no se ha tenido en cuenta a las millones de personas que
hoy por hoy están endeudadas y con hipotecas muy grandes que en el
momento que se produzcan (y se reconozcan) esas grandes bajadas van a
quedarse con el culo al aire y con una deuda que no cubre el zulito.
Para esas personas ¿en qué medida le beneficia que los pisos bajen?,
si, ya se que se el ejemplo de que si uno vale 350k, otro 600k y otro
1M, si bajan el 50% l tienes más "asequible", pero es que en ese caso
no se ha tenido en cuenta, que si el pepito en cuestion, tiene un
cipotecón de 350,000 lereles, la hipoteca estará por los 1300-1400/mes
hemos quedado que los problemas vendrán cuando ya no puedan pagar. Si
resulta que quieren vender y solo les dan 175k(50%) es siguen quedando
175K por pagar intereses, más lo que sea donde se tengan que meter a
vivir. ¿¿Donde esta el beneficio??
Lo siento si estoy algo espeso, pero es que no lo veo.
Mistermaguf
No
lo ves, porque -al igual que los megahipotecados- partes de una premisa
irracional: que un producto improductivo se revaloriza siempre y con
mayores márgenes que los productivos, porque es mágico.
Supongamos que viene un prestidigitador, te muestra como "crea de la
nada" montones de conejos en su chistera, y te ofrece venderte la
chistera mágica por un buen precio: en ése momento tu deberías hacerte
algunas preguntas.
O no te las haces, y como tú lo vales, piensas lo siguiente: "pues
igual me da que sea cierto o no; porque le voy con el cuento a otro y
le saco el 20% ms de lo que pagué".
Bien; el proceso se repite masivamente con mucha gente que a partir de
ese momento se dedica a chisterear, subiendo un 20% e precio en cada
transacción. Llegados aquí, los fabricantes de sombreros descubren algo
muy interesante: que basta con convertir en "chisteras mágicas" todo su
stock de sombreros para obtener plusvalías de 2000%. n conclusión,
aquellos que necesitaban un sombrero nuevo, se ven ante la disyuntiva
de pagar precios astronómicos (aquí ya no se hacen sombreros, sólo
vendemos chisteras mágicas) o quedarse sin sombrero.
Este punto es crucial: es el momento en que se revela de qué madera
está hecha la sociedad. El camino que se tome de aquí en más, depende,
en buena medida, de los valores culturales y productivos que
predominen. En una sociedad de tradición austera y productivista, lo
esperable es que el asunto termine en revuelta social.
Pero como aquí somos "latinos", lo que ocurre es que los que renuncian
a su sombrero son el 1% d la población, y el resto se suma al delirio:
entonces la fiebre se dispara, hasta consumir una buena parte de todo
el dinero disponible.
Para peor, el 90% dl dinero consumido es prestado, o sea deuda, porque
en realidad no teníamos el dinero para invertir en chisteras mágicas;
lo hemos pedido a crédito "porque, si en algún momento te va mal,
vendes la chistera y le sacas el 30% ms", y además "las chisteras
nunca bajan".
E, inevitablemente, llega el momento en que, por alguna extraña razón,
se corta la concesión de créditos para comprar chisteras mágicas. Y a
continuación, a regañadientes, las chisteras mágicas comienzan a bajar
de precio. El problema es que el trance sorprende a muchos con
chisteras mágicas compradas a crédito por, digamos, 10.000 euros, y no
las pueden recolocar.
Entonces ocurre algo inquietante: el imprevisto credit-crunch deja al
descubierto la implacable verdad de que la "magia" de las chisteras no
estaba en su capacidad de creación de conejos, sino que estaba en el
negocio de recolocarlas a precios cada vez mayores. El problema es que
la magia de las chisteras no servía para crear dinero, sino deuda.
Es decir, que el negocio estaba basado en una premisa irracional: que
un producto improductivo se revaloriza siempre y con mayores márgenes
que los productivos, porque es mágico. ¡Oh, que es justamente lo que
dije al comenzar este post!
Entonces apareces tú preguntando: "¿es bueno que la gente admita que
las chisteras mágicas no existen?" "¿Y aquellos que deberán ahora pagar
sus créditos de 10.000 euros por un sombrero rotoso, les beneficia en
algo"?
A tu planteo sólo le cabe una respuesta evidente: sí, el beneficio
inmediato es que aprenderán de la peor manera que las chisteras mágicas
no existen, y que los señores que les vendieron las chisteras son
timadores. Pero lo importante es que no sólo aprenderán que aquellos
señores eran timadores; sino que jugar al juego de los timadores los ha
convertido en timadores a ellos también, porque recordemos que hubo un
momento (aquél que dije que era crucial) en el que se tenía la opción
de decidir si te plantabas o no.
Esta respuesta te puede parecer sarcástica y poco constructiva, y sin
embargo no es así. Y no es así, porque si planteamos el asunto como
corresponde, yo debiera interpretar que tu planteo es muy caradura: lo
que implica tu pregunta es ni más ni menos si lo que debe hacerse es
que todos los demás financiemos las pérdidas de la última generación de
chistereros mágicos. En otras palabras, lo que hay que decidir es si el
dinero que queda se usa en subvencionar a los chistereros hasta que se
acabe; o lo usamos en algo que nos permita producir cosas reales para
venderlas y poder comer.
Es muy fácil ahora lloriquear diciendo "es lo que había", o "yo sólo
quería la chistera para divertir a los niños, no para especular". Pero
es falso. Ni es lo que había, y nadie paga 10.000 euros por una
chistera para divertir a los niños. La prueba está en que, agotado el
crédito, nadie se acuerda ya de la mágica creación de conejos y de la
diversión de los niños (¿no era éstas la razones de los precios
pagados?), no. Lo que quieren es recuperar el dinero.
Entonces, lo que debemos hacer es plantear las cosas como corresponde.
La pregunta que había que hacerse era "¿en qué nos beneficia que los
precios suban hasta el infinito?", que es la que nos hacíamos aquél 1%
ace unos años. Pues ya lo ves, me ahorro más explicaciones. Si no te
ha quedado claro, espera unos meses más y lo verás con más nitidez.
En conclusión, es bueno que las chisteras mágicas vuelvan a ser simples
sombreros, porque eso es lo que siempre fueron y no pueden ser otra
cosa. Y los sombreros valen lo que cuesta cubrirse la cabeza, y no por
su imaginaria capacidad de generar conejos. Y porque una sociedad que
gasta el 70% d su dinero en sombreros, está condenada a la extinción.
Y porque no me da la *** gana de dedicar ni un centavo a aplacar los
gimoteos de los chistereros mágicos, porque me da igual que haya miles
de tarados que ahora me quieran convencer de que creyeron que la
prestidigitación era magia de la verdadera. Los reyes magos son los
padres, qué ***.
Me disculparás por éste último párrafo, pero ya estamos creciditos para
tener que estar contestando este tipo de preguntas: el beneficio que
obtendrán es que con lo que deje de gastarse en sus chisteras, habrá
gente que sepa utilizarlo en producir cosas, así tendrán algo que comer
en el futuro, ya que a ellos no les queda para otra cosa que para pagar
su chistera hasta que se jubilen.