Vamos a ver, me compré un bungalow por 34 millones. Tres habitaciones que si te asomas a las ventanas de las tres ves el mar y la bahía de Alicante, tres cuartos de baño dos de ellos exteriores, una cocina de casi 12metros cuadrados, 40 metros de solarium en los que pasamos muchas tardes y cenamos a la fresca, precisamente voy a poner una barbacoa. Una piscina comunitaria, una pista de deportes múltiple, tres pistas de petanca, zona de juegos infantiles y mucho, mucho jardín. En una zona que me gusta, que es soleada y sobre todo tranquila que, incluso ahora que hay muchos extranjeros de vacaciones vivo sin ruidos ¡¡imagínate en invierno!!.
Para muchos esos 34 millones de “pelas” son una barbaridad, para mi no, pues YO NO HE COMPRADO PARA ESPECULAR, he comprado para disfrutar de la vivienda y esa vivienda es la que yo siempre he deseado.
Por lo tanto me importa un pimiento que ahora vengan diciendo que las viviendas bajan. Primero no creo que bajen mucho y segundo de aquí a que mis hijos la hereden le habrá dado tiempo a subir de precio muuuuuuuchas veces.
Lo importante es que mi familia y yo somos felices y disfrutamos de nuestra nueva casa y eso NO TIENE PRECIO.