La razón fundamental para usar estas sierras es que son tan pequeñas que puedes guardarlas en cualquier sitio, como se puede ver en la primera foto
.
Es broma, la de esta foto, evidentemente, no es de las que normalmente se encuentran en las
tiendas. Son las que ha puesto Fernando en la foto.
En efecto, como él dice, con las sierras japonesas
el corte se hace tirando. La mayoría de las veces, cuando no hay que hacer
cortes muy largos, se trabaja sentado y no de pie como estamos acostumbrados a
hacer siempre que hay que empujar. Debido precisamente a que el corte se hace así,
el riesgo de romper la hoja de la sierra es mucho menor (cuando empujas,
ejerces presión sobre la hoja y puedes partirla, lo que no ocurre cuando tiras). Por esta razón, las sierras pueden tener hojas de mucho menor espesor, lo que
hace que el corte sea más rápido y preciso. Esta precisión es necesaria, ya que
en la carpintería japonesa es raro que se utilicen tornillos de banco; las
piezas se sujetan con una mano si son pequeñas, y con los pies si son grandes
(en este caso no se trabaja sentado, claro).
Si estás acostumbrado a serruchos normales, la primera vez
que coges una sierra japonesa te puede sorprender el sentido que tienen los
dientes (se puede ver en la primera foto) y la ligereza de la misma. Una vez
que te acostumbras a tirar en lugar de empujar, es muy difícil quitarte ese
“mal hábito”
A mí me ocurre continuamente, siempre empiezo tirando.
Podemos decir que hay dos grandes tipos de sierras japonesas: las dentadas por
un único “canto” y las que tienen dientes en ambos lados. Sirven para diferentes
propósitos, aunque dentro de estas dos grandes categorías existen muchas
sierras diferentes con funciones diversas. En la foto se muestran algunas.

(Las fotos pertenecen al libro de Odate: “Japanese Woodworking
Tools”).