Hombre, yo no se las vuelvo a dar porque es peor el remedio que la molestia del viaje , pero porque mis viajes son cortos, de 123 kilómetros o como mucho media hora más, pero si son mil kilómetros, varias horas...la cosa cambia.Todo depende de cómo veas a tu gato, si va maullando pero no se mueve y lo soporta sin montar jaleos que te pongan a tí también con preocupación(yo por ejemplo aguanto bien los maullidos de Noa, son incesantes pero siempre iguales, tampoco desesparados como si se estuviera muriendo, no memolesta para conducir esa contínua "banda sonora", y élla va tumbada tranquila, sólo es como una "protesta", que deja claro queno le gusta y quiere salir,y le dices algo y protesta más algo , como diciendo:"ahora queme ahce caso se lo dejo más claro aún," o si va como mi peque que le dan arranques de nervios ,que va tranquila y callada pero se pone de repente inquieta, sobre todo por el calor,¿tienes aire acondicionado?(pero que no les de el aire de frente).Yo hasta para hora y media alguna vez he parado a la mitad para tranquilizarlas un poco, tocarlas , intentar darles agua por el calor(lo0 rechazan aunque vayan con la lengua fuera), etc... En el caso de tantas horas las pastillas tal vez son un mal menor, no es como mi caso, que es solo hora y media de viaje a cambio de varias de atontameinto y de caerse por los suelos. Depende del gato, cómo ha reaccionado ante los viajes que has hecho, imagina que la paciencia se les acaba tras cierto tiempo. La mía grande se acostumbró a que dure hora y media como mucho y un día que tardamos más por porblemas de tráfico ya se ponía más movidita(va atada al cinturón de seguridad), iba de una ventana trasera a otra con impaciencia).Así que no rechaces la idea de las pastillas, en tantas horas además no pasarán luego tanto el efecto de atontamiento por la casa como en mi caso, las habrán pasado en el viaje.