Yo por suerte todavía puedo hablar en presente de mi viejita, Blanca, es una siamesa Albina, tiene 17 años, y es la reina de la casa. Sale a diario a la calle, pero no tiene peligro ya que es una calle sin salida y apenas tráfico, y tengo campo alrededor, aunque lo curioso es que le gusta salir sólo a hacer sus necesidades en el campo, y huele un poquito el entorno, y vuelve, es como un perrito, le llamas y viene. Ahora se ha quedado sola, ya que el resto de mi familia gatuna (su hija Luna, Kiara, que era una adoptada de la protectora y su hija MIca, se han marchado con mi hija a su nueva casa) y está encantada, ya que le producia bastante estres las otras y aunque ellas estaban abajo y ella pasaba el día arriba, por las noches, se ponia nerviosa. Ahora la casa es su reino, duerme en los pies de mi cama, y si estoy en el salón está en un puf que sólo es para ella, fresquita frente a la puerta abierta. También disfruta de su patio para ella sola y le encanta que la bañe , el otro día le dí una superducha en la terraza con agua calentita, y le encantó.
Ha tenido buena salud siempre, aunque varias veces le ha salido un acceso en el culito y se lo han tenido que sajar y curar, y además hace unos 6 años parece ser que le pudo morder un perro y le rompió una pata, se la operaron y quedó bien aunque al andar se le vé un poquito más rígida, la patita, pero ella salta, a la ventana (sobre un metro y medio perfectamente, e incluso se sube a mi coche a tomar el solecito en invierno. Justo hace dos años, se nos puso enferma, no comia apenas, vomitaba constantemente y tuvo que estar ingresada unos días, le diagnosticaron el sindrome de inmunodeficiencia felina y nos recomendaron que si no se recuperaba en dos días con sueros, que la sacrificaramos, le dije a la veterinaria que me gustaría esperar más tiempo a ver que pasaba, y se recuperó, desde entonces y a pesar de su enfermedad, está estupendamente, ya han pasado dos años y lleva una vida muy tranquila, casi todo el día durmiendo, sale a diario una o dos veces al día, aún tiene ganas de juego de vez en cuando y empieza a corretear por la casa. Para comer sólo come comida seca, y de vez en cuando algún caprichito de sobre de comida con gelatina, aunque sólo le gusta tomarse la gelatina que trae.
Espero que me queden bastantes años con ella, aún.