Mi hermana Guada era especialista en dejar a mi madre muerta de la vergüenza a la menor ocasión. Una vez, en la sala de espera del médico, le dijo a mi madre a voz en grito: "¡Mamá, mira qué cara de mono tiene ese niño!" ( y la tenía, la verdad). La peor fue cuando una amiga de mi madre le encargó a mi padre que le trajera un jamón de un pueblo. Era verano, y la mujer tardaba en ir a recogerlo, así que el jamón le goteaba grasa a mi madre en la terraza. Mi madre, pensando que estaba sola, dijo: "J...., esta mujer, a ver cuándo c... va a venir a por el jamón, que me tiene la terraza hecha un asco". Unos días después, vino a recogerlo, pero allí estaba mi hermana, con cinco años, en lo alto de la escalera, con los brazos en jarras y muy enfadada, diciéndole: "¡¡¡Vamos, Manoli, que ya está bien, desde que tienes aquí el jamón, que dice mi madre que le está poniendo la terraza hecha una m...!!!". Mi madre hubiese deseado que en ese momento se hubiera abierto el suelo y se la tragara, aunque creo que en el fondo le agradeció a mi hermana que le echara la bronca a la tal Manoli, porque ella no hubiese sido capaz, jajajaja.