Te cuento Kiwa:
Simba (que es como se llama mi lorita) está como bien dices dentro de casa y su jaula está siempre abierta, cuando la encierro, se queda calladita y me da la impresión de que la tengo castigada y no me gusta. Te contaría miles de anecdotas y te partirías de risa "es un verdadero trasto". Bueno, como te digo, creo que entre nosotros (la familia en general) se ha creado un vínculo muy fuerte con ella. Noto, que si entro cuando llego de trabajar y no la saludo , no habla y se queda quietecita, no juega. Cuando me doy cuenta, voy a saludarla corriendo y ya se pone a dar piruetas como una loca y a parlotear. Hay veces que nos ve sentadas en el sofá y antes se tiraba y venía andandito, ahora da un vuelo y se viene con nosotros al sofá y allí me tira del pelo, me muerde las pestañas, tira de las orejas al gato, me muerde las cortinas, me come la madera de la venta.........
La he comprado un parque precioso porque así , cuando nos salimos fuera a la parcela, que es casi todo el tiempo en esta época, de esta forma puede estar también con nosotros y con la gente con la que estamos. Si no, la pobrecita , se pone a llamarnos como una loca. Ella demanda mucho nuestra presencia.
Claro que no me gusta la idea de cortarle las alas, pero tampoco me gusta tenerla solita en el salón y que nos grite para que entremos con ella ¡me da una penita!.....
la verdad es que la adoro, bueno yo y todos en general, hasta mi marido, para el cual fué una tragedia el que me gastase lo que me gasté en un loro, no para de decir que es la mejor compañía que hemos tenido nunca.