Hola Rojas,
No sabes hasta qué punto te entiendo, lo único que mi hijo Marcos lleva pasando esa etapa desde los tres años. La verdad es que es terrible porque no es un tema que le puedas explicar con bases científicas como por ejemplo de dónde vienen los niños, no es algo que queda en la fe de cada uno y que tampoco le vas a decir desapareces y punto.
Marcos como Juan por las noches es cuando más vueltas le da. Yo me acuesto siempre con él hasta que se duerme y es abrazarme y empezar a decirme que no quiere que me muera, que si él se va a hacer viejo, que si no quiere tener hijos de mayor porque entonces yo me habré muerto... Y ahí viene la cuestión, mi madre murió un año antes de que él naciera, nunca la ha conocido y él hila que yo tuve hijos y mi madre no estaba y que entonces él va a tener hijos y yo no voy a estar. También se ha juntado con que mi padre falleció hace justo un año, yo intenté no estar desesperada por la pena delante de él, se lo expliqué de una forma dulce, le expliqué que para mí es como si mis padres se hubieran marchado de viaje a un sitio muy lejos que no puedo ir a verlos, pero que ellos siempre me ven, que siempre están conmigo y que están muy orgullosos de él. Mi marido dice que no le tengo que decir cosas de esas, que de esa forma le va a perder el miedo a la muerte y dentro de unos años va a ser un temerario, pero tampoco quiero verle aterrorizado como lo está ahora y con esas angustias que pasa, a veces incluso se ha puesto a llorar sin motivo aparente y cuando me acerco y le abrazo me dice que no quiere que me muera nunca. Al final acabamos llorando los dos.
Como ves, son etapas por las que unos niños pasan antes que otros, mi sobrina tiene 8 años y según mi hermana todavía no le preocupa en absoluto este tema.
Siento no poder darte muchos consejos pero a lo mejor te sientes reflejada en mi caso como yo en el tuyo y a ver si hay alguien que nos pueda orientar porque este era un post que también tenía yo pensado poner algún día.
Un beso muy fuerte guapa y a ver si nos encontramos con el ánimo alto para superar estas fases tristonas.