Son una auténtica pesadilla. A mi me tocó de lleno el año pasado. Todo el año más los últimos meses del curso anterior y el principio de este curso. Los productos de farmacia son pesticidas, ni más ni menos. Mi hija, además, tiene piel atópica con lo que su piel absorbe lo que le pongas. Y la cabeza se le irrita con esos productos. Pero claro, algo tienes que hacer.
Yo, le compré un tratamiento de esos que les asfixian. Y le pasaba la liendrera al principio a diario. Luego una vez cada tres días para terminar con una vez a la semana. Menos mal que la niña tiene el pelo más bien cortito. Eso si, la liendrera la compré buena, me parece que la marca es Assys o algo parecido.
Y cada vez que llegaba el famoso papel o a mi me parecía que se rascaba la lavaba el pelo con un champú con una sustancia de no se que árbol quedificulta que los piojos se agarren. Y otra vez con la liendrera.
Lo mejor es que no te agobies aunque, sin ninguna duda, tengas que estar mirándola cada dos por tres.Planteátelo como una enfermedad sin demasiadas consecuencias pero, eso si, con un tratamiento a seguir.
Hay muchas madres que echan la culpa a determinadas cabezas pero yo creo que no es tan sencillo. Tu misma hija puede habérselos pasado a alguien cuando aún no te has entererado que otro alguien se los ha pasado a tu hija. Además aunque creas que se los has eliminado nunca estás totalmente segura. Ningún producto tiene una eficacia del 100%, i de lejos. Ni tu vista es tan buena que puede descubrir todas las liendres y eliminarlas.
Así que ya te digo, ármate de paciencia. E intenta que tu niña esté libre de ellos lo más posible.