He pasado ya dos veces por muertes repentinas y con dos de seres de los más queridos por mí y por mi propio hijo, Urko. En la 1ª, accidente de trafico, no me dio tiempo ni hablar con Urko porque precisamente iba a reunirse con su tío, la persona que falleció cuando iba a recogerle y se encontró con 7 añitos con todo el "marrón" y lejos de su padre y de mí. La 2ª fue mi cuñado y mi hijo tenía ya 11 años pero mi sobrino, su hijo y de quien me encargué desde ese mismo momento, tenía solamente 8 y ¿sabeis? fue mi hijo quien, habiendo pasado ya por ahí y casi a la misma edad, fue marcando las pautas con su primo; Él solo, decidió que lo mejor era decirle que su papi estaba muy malito y, al día siguiente que se había ido para cuidarle desde ahora desde un sitio donde todavía le protegería aún más porque tendría "enchufe" de primera... y ¿sabeis? yo, después de 3 años y casi con 48 tacos, todavía hablo de ellos en presente sin darme cuenta y me duele recordarles y ellos, los dos enanos éstos, desde el primer momento ¡lo hacían en pasado! con toda la naturalidad del mundo pero, en pasado; Asumían una desaparición y todas sus consecuencias de la forma más practica (y ahora quien va a llevar el bar de papá.. quien me va a bajar al río... quien va.... ¿puedo ponerme su chaqueta?.... voy a hacer esto porque seguro que papá opina que está bien hecho así.......) con pena sí, pero sin desesperación y ¡son niños! puede que haber tenido animales en casa desde siempre y verles morir de viejitos haya ayudado a que aswimilen así las cosas, no lo sé pero ¡menuda lección me han dado los dos, de verdad! Yo creo que para poder ahblar con ellos de algo así, ES FUNDAMENTAL HACERLO COMUNICANDOLES TAL Y COMO SENTIMOS NOSOTROS LAS COSAS Y TAL Y COMO LAS CREEMOS, sin adornos pues si mentimos aunque sea para evitarles dolor o miedos...podemos errar y caernos con todo el equipo. Saludos y perdonad por el "ladrillazo".