Bueno Charming, ante todo felicitarte por los pasos dados hacia delante y tu interés por mejorar el asunto, al menos lo estás intentando y eso está muy bien. Ya has ido corrigiendo muchas cosas pero como estamos aquí para ayudarte, trataré de darte algunos consejos más según lo que nos has ido contando y así que tengas otro punto de vista más.
Ante todo, de nuevo felicitaciones, lo estás haciendo bien, teniendo en cuenta que no tienes ayuda profesional y que tu marido no te toma en consideración. Este me parece uno de los puntos principales. Él tiene que ser parte del “proyecto familia”, no puede dedicarse a trabajar y volver a casa aportando sólo el dinero. Los niños y su educación también son responsabilidad suya y (esto se repite tantas veces al día) aunque él trabaje mucho, tu tienes 24 horas de responsabilidad, de las cuales él debería co-responsabilizarse el tiempo que esté en casa. Tenéis que pararos a hablar seriamente sin los niños por delante, plantearle tus problemas y tratar de llegar a un punto en común, él no puede llegar a casa y hacer “lo que le da la gana” porque es la conducta “fácil” y la que imitarán los niños evidentemente.
Por otro lado, hay que darle un punto de apoyo a tu marido por una frase que ha dicho: “los niños están todo el día castigados”. No puedes tener a tus hijos siempre castigados. Eso tampoco funciona porque para ellos ya se convierte en una forma de vida. “total, haga lo que haga voy a estar castigado por una u otra, así que paso”. Tu niño tenía 4 años cuando te ayudó a tirar los juguetes, pero creo que fuiste tú misma la que le enseñó esta actitud.
Tienes que quitar los castigos y priorizar las “recompensas”. Además, deberías utilizar lo que les gusta a ellos para negociar y llevarlos por el camino que tú quieres. Tienes que pensarte los pasos un poco mejor y viéndolo desde un punto lejano.
Ssed no te ha dicho que los castigues si no hacen sus tareas, sino que les quites privilegios previamente pactados. Me parece bien las responsabilidades que les estás poniendo, hacer la cama, poner la mesa y tender la ropa son cosas sencillas y hay que hacerlas sin discusión. Si el mayor no hace lo que se le dice, sin “recordatorio” y sin discusión, primero no le compares con su hermano (cosa típica) y segundo no podrá hacer lo siguiente (que es comer, no?). Se queda sin comer y punto. No te preocupes, si te tienes que saltar una comida pues habrá que hacerlo, no se va a morir por saltarse una comida. Lo mandas a su habitación y que piense durante la siesta. En un par de horas les pones la merienda y se quedará tranquilo.
Por el contrario, si el pequeño hace sus cosas bien, como es poner y quitar la mesa, delante del mayor alábale lo bien que lo ha hecho, que no se le ha olvidado nada (aunque sí que se le haya olvidado algo) y qué contenta estás de que te ayude. Igual con el tema de la cama para ambos. 3 cosas importantes: 1. qué bien lo han hecho. 2. qué contenta estás. 3. NO recordarles que luego deben hacer igual de bien otra cosa…
Por otro lado, lo de quitar a tu hijo mayor el privilegio de “estar contigo en la cocina” sin más ni más… eso no lo habías pactado antes. Te estás perjudicando a ti misma. Si tu hijo hace algo por su propio interés y con gusto: ¡no se lo quites! Estás provocando la reacción contraria a la que deseas, ¿no te has dado cuenta?. Si hace algo mínimamente bien y por propia iniciativa debes alabarlo, no regatear con ello, ni chantajear.
Tenemos 2 situaciones diferentes pero parecidas:
Si realizan lo pactado, tú debes cumplir tu parte. Ellos ponen la mesa y tienden la ropa: tú los alabas (refuerzo 1) y les das su recompensa (refuerzo 2).
Si ellos hacen algo por sí mismos sin que les digas nada: tú los alabas (refuerzo positivo 1) y no les das nada más, ni le quitas un castigo anterior (no le das de comer en el caso de que no hiciera su tarea a tiempo).
No sé si lo ves más claro.
Yo creo que de momento lo estás haciendo bastante bien, tienen que aprender ellos pero tu también estás aprendiendo mucho. De momento no les pongas más responsabilidades, con que hagan las que están realizando está bien (por el momento). Sé más rígida y pon de tu parte a tu marido, pero no me tengas a los niños todo el día castigados. Los castigos sirven menos que los premios, pero los premios tampoco deben ser siempre físicos ni darlos a diestro y siniestro. Para que tus hijos sigan haciendo la cama y estén motivados, debes alabarlos. Es la mejor recompensa. No les recuerdes que: “a ver si luego también lo hacéis igual de bien”, no, esta vez lo han hecho bien, son los mejores y deben saberlo.
No importa que las 10 primeras veces se les olvide poner las servilletas o pongan la colcha torcida, lo importante es que lo hacen. Y no los vigiles. Ellos tienen sus obligaciones, si no las hacen, hay consecuencias.
Esperamos seguir leyendo tus historias y no te cortes en escribirlo todo pues de algunas frases sencillas podemos sacar conclusiones que te ayuden a ti.