Hola, es la primera vez que intervengo en este Foro y me he atrevido con tu caso, espero ser de alguna utilidad. He creído oportuno aportar un trabajo sobre la adolescencia que recogí de varias publicaciones y utilicé durante el año pasado para varias sesiones de escuelas de padres. Espero que te sirva. Besos
ADOLESCENCIA
Algunos padres consideran la adolescencia como una crisis de tipo patológico, y por tanto interpretan todas las nuevas conductas del hijo como algo negativo, como un retroceso en la maduración personal que hay que combatir y curar. Al ver la edad de la adolescencia como una enfermedad reprimen conductas de sus hijos que son normales en esta edad y que cumplen una función necesaria para el desarrollo personal, como puede ser su actitud crítica y el defender puntos de vista, aunque sean equivocados.
Aquí tienen su origen algunas actitudes negativas de muchos padres de hijos adolescentes: la imposición y el autoritarismo, la incomprensión, la falta de respeto, la intolerancia, la impaciencia, la desconfianza, el miedo a que se les “vaya de las manos”. Estos padres en vez de ayudar a los hijos a ejercitar las nuevas capacidades (reflexión, sentido crítico, razonamiento, autonomía moral, intimidad, apertura a la amistad, etc) se dedican con la mejor intención a frenarlas.
Es cierto que muchos de los comportamientos del adolescente pueden ser vistos como “defectos”: los adolescentes son imprevisibles, alocados, con reacciones inesperadas, también son impacientes, lo quieren todo aquí y ahora, no saben esperar, y si no lo obtienen se hunden, además son perezosos, tienden a lo fácil, aplazan las tareas, desordenados y reacios a seguir planes y horarios. Conviene que los padres vean estos defectos y esas conductas inmaduras con como un retroceso en el desarrollo sino el paso previo de la pubertad a la adultez.
Muchos padres creen erróneamente, y parece que tiene razón , que su hijo ha hecho un retroceso o perdido madurez con respeto a etapas anteriores. En efecto, en la fase adolescente cuesta mucho más que antes ser obediente, no porque el hijo esté en rebeldía, sino porque está intentando “hacerse mayor” en el sentido de actuar con más autonomía que antes y no sabe todavía hacerlo compatible con la dependencia de los padres y con las reglas de la familia,. Está intentando “valerse por sí mismo”, vivir son la protección y exigencias de sus padres, y esto requiere tomar “distancia de ellos” y reconsiderar la validez de las reglas establecidas en la familia, aunque lo hace cuestionándose todo. Los padres necesitan conocer los cambios en la adolescencia , considerarlos como algo natural, como parte del crecimiento y así poder “acercarse” mejor a sus hijos.
CRISIS QUE SURGEN EN LA ADOLESCENCIA
La crisis de la autoafirmación del yo (que se expresa como oposición o rebeldía a las figuras de autoridad).
La crisis de las ideas (terreno moral, social...)
La crisis de los valores (se cuestiona la formación recibida en la infancia y se la somete a prueba de las propias ideas y experiencias).
Estas crisis no convierten a la adolescencia en un periodo de ruptura con todo lo anterior, sino en un periodo de evolución y transformación hacia la etapa siguiente sobre la base recibida y ya adquirida.
LA ADOLESCENCIA COMO TRANSICIÓN. LA MADURACIÓN.
La adolescencia es una continuidad en el desarrollo personal del ser humano. Es un periodo normal entre edades donde confluye la estabilidad, la transformación y el cambio. Los niños que aprender a actuar con iniciativa y autonomía en etapas anteriores estarán mejor capacitados para realizar los ajustes correspondientes en la adolescencia.
RECUERDA
A pesar de su intento por acercarse y entender a su hijo adolescente este también tiene que entenderle a usted.
Tiene que mantener todavía la disciplina necesaria para hacer posible la convivencia familiar.
El adolescente debe comprender ( como para el resto de su vida) que tiene derechos pero también obligaciones y responsabilidades. Y los padres deben recordárselas y hacer que las cumplan.
En la adolescencia es frecuente ciertos enfrentamientos entre padres e hijos, debido a que el joven trata de demostrar notoriamente su identidad, la mayor autonomía y el “yo fuerte” que está irrumpiendo.
Estos enfrentamientos con los padres, controlados y bien encauzados pueden representar un “banco de pruebas” en la familia para desenvolverse en la vida.
La adolescencia no es una etapa permanente. Tiene un tiempo de duración. No olvide que el tiempo es el mejor aliado para su superación.
Sus características principales con el cambio que se produce en muchos aspectos de la vida; el periodo en el que se aprende y practican nuevas destrezas personales, académicas, sociales y económicas, que les conducirá a ser adultos eficientes, responsables y autosuficientes, es decir, plataforma de lanzamiento a la independencia.
También es un periodo de situaciones de riesgo como por ejemplo: la bebida, las drogas, las enfermedades de transmisión sexual, etc.
Muchos de los adolescentes ni son rebeldes ni emocionalmente inestables. La mayoría de los adolescentes tienen una visión bastante realista acerca de sí mismos, no tienen problemas de disciplina con sus padres y mantienen ambiciones normales y realistas respecto a su futuro y metas en la vida.
La mayoría de los problemas emocionales o relacionales que afectan a los adolescentes se superaran al alcanzar la etapa adulta, pero algunos pueden perdurar y agudizarse. Es importante prestarles atención pues no suelen superarse sin ayuda.
El adolescente con problemas por resolver suele convertirse en un adulto angustiado.
No es cierto que exista un abismo generacional entre los adolescentes y sus padres. En términos generales las influencias de los padres sobre los hijos siguen siendo estables y fuertes durante la juventud y la adolescencia.
Los principales diferencias entre padres e hijos aparecen en asuntos relativamente menos importantes y están relacionados con el estilo personal, la moda, la música, las aficiones en tiempo de ocio y otros temas parecidos.