Hola, yo también tengo una perrita con cataratas debido a una diabetes tremenda que tiene la pobre. Tiene unos 8 o 9 años (la saqué de la perrera y no se sabía con exactitud su edad). En fin, te voy a contar mi experiencia por si te sirve de algo.
El día que empezó a tropezar con aceras, piedras y muebles, yo me puse muy triste y pensé que quizá ella también se sintiera mal, pero cuando ví las ganas que tenía de salir a la calle, de venir conmigo a todas partes como siempre decidí que la iba a reeducar (no soy una experta en educación perruna, pero el sentido común me ayudó bastante). A partir de ese momento, la llevaba siempre con correa y a través de este útil instrumento le daba indicaciones. Si llegabamos a un bordillo o un escalón, yo tiraba hacia arriba y ella levantaba la patita. Cuando se encontraba de cara con un árbol o cualquier otro obstáculo semejante, yo tiraba hacia mí y decía CUIDADO y ella rápidamente frenaba su marcha y se desviaba hacia donde le había indicado. Al principio, tenía más miedo y andaba más insegura en sitios desconocidos, pero ahora se deja guiar y confía plenamente en mí.
Al poco tiempo llegó mi gatito, que tenía sólo un mes yalgo cuando lo encontré. Al principio la perra lo pisaba y tropezaba, así que le puse al minino un cascabel temporal y cuando el gato creció un poco más para que ella lo percibiera por el movimiento, se lo quité. Ahora ya no hay ningún problema entre ellos, incluso a la perra le digo a veces "Busca al gatito" y por el olor lo encuentra debajo de una silla o el sofá (del mismo modo que encuentra su pelota y su cuenco del agua y la comida).
Mi perra se ha adaptado muy bien. De hecho, va andando por la casa con cautela, porque sabe que no siempre los muebles están donde deberían estar (creo que el perro es capaz de adaptarse a las personas incluso ciegos, por ello no soy partidaria de guardar una estructura tan rígida del hogar). He cambiado algunas veces los muebles de sitio y en menos de una hora, ella ya sabe la nueva ubicación de todo. De vez en cuando le cambio el sitio de la comida y el agua, se lo enseño una vez a base de golpecitos al cuencoo mojándome los dedos y tocándole el hocico para que sepa donde está el agua y ella ya no lo olvida, siempre lo localiza.
También he cambiado de vivienda (en realidad en este año ha pasado por 3 casas: mi vivienda anterior, la de mis padres y mi actual hogar) y se ha adaptado rápidamente a su nuevo entorno. Conforme ha ido pasando el tiempo, la veo más independiente.
Esta experiencia, además, me ha enseñado mucho sobre valores y adaptación a los cambios. A veces las personas nos hundimos por problemillas sin importancia que requieren una mínima adaptación (no me refiero a la ceguera) y un perrillo es capaz de adaptarse y no deprimirse por un problemón como es este.
En cuanto a la operación, hay veterinarios y personas que han operado a su perro que me dicen que si se ha adaptado tan bien, no vale la pena, ya que a veces puede haber otro problema de vista secundario que aparece después de sustituir el cristalino por otro artificial. También me han sugerido que la opere primero de un ojo sólo a ver que tal...El último veterinario con el que hablé me dijo que la operación era muy costosa y que él tenía casos que después habían vuelto a quedar ciegos. Yo personalmente la veo tan bien, tan contenta y tan adaptada que, aún habiéndome planteado lo de operarla, hoy por hoy no lo haré.
Un beso a todas (que veo que somos mayoría). No llevo más que un día suscrita y estoy muy contenta de leeros y colaborar. Aunque todavía no conozco bien el uso de muchas opciones, poco a poco aprenderé. Ciao