Joan Villaró: rebozado de acelgas
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Después del pedido
Sacó del bolsillo de su chaqueta de cocinero un pequeño bloc de anillas, lo apoyó en la mesa de vieja madera y separó hacia un lado el botellín de cerveza que estaba bebiendo para que no le molestara al escribir.
Mientras lo hacía, permanecí en mi sitio junto al fuego de aquella pequeña estufa eléctrica ya que tenía los dedos de mis pies helados a más no poder. Cuando el encargado de los pedidos terminó de escribir varias páginas con lo que faltaba para llenar algunos huecos de las largas estanterías del almacén cercano al habitáculo culinario, alguien abrió la puerta de entrada acompañada de un fuerte ladrido. El enorme perro de pura raza perteneciente al Sr. Gómez, propietario del gran restaurante, se precipitó hacia dentro abalanzándose encima de él, llenándole de lamidos por todo el pantalón.
-Shosc, vete pa’ fuera- le ordenó al ‘can’ con potente voz andaluza. El enorme perro obedeció al instante mientras los dos proseguimos con nuestra labor, anotando lo que yo le decía que apuntara para hacer el pedido.
– Del almacén, me parece que ya lo tenemos todo escrito para pedirlo a los proveedores. Sólo nos faltará sacar de uno de los congeladores de arcón las acelgas que hervimos hace tres meses para darlas al menú.
Hoy he de deciros, que esta verdura tiene bastantes nutrientes y pocas calorías. Nos aporta mucha fibra, minerales y vitaminas y, al ser diurética, nos facilita un buen tránsito intestinal. Si la hervimos con un poco de agua y sal, se puede congelar puesta en recipientes idóneos y usarla para hacer por ejemplo, la receta de hoy:
Reb ozado de acelgas rellenas de picadillo
En este caso, sólo utilizaremos las pencas hervidas. Las hojas, las saltearemos con un poco de aceite de oliva, bastante ajo picadito y tacos de jamón. Así nos servirán para acompañar este plato.
Entre cada dos pencas hervidas, colocaremos carne picada de cerdo y ternera al cincuenta por ciento mezclada por cada ½ kg que usemos. Después, las meteremos entre 2 rebanadas de pan que habremos tenido diez minutos remojadas en leche bien estrujadas. A la carne y al pan, también le habremos dado antes en sartén un ligero salteado con aceite, sal y una pizca de pimienta. Sólo nos faltará presionar bien con las manos como si fuera un ‘bocata’ de pencas rellenas. Pasarlas por harina, huevo batido y freírlas. Después, las introduciremos dentro de pimientos del piquillo, intentando que sobresalgan un poco de éstos para obtener un buen atractivo visual.
Los cubriremos ligeramente por encima, sin taparlos del todo, con ½ litro de salsa de tomate ya frito mezclado al 50% con jamón dulce triturado, 5 quesitos y 13 cucharadas de leche. Esta salsa de tomate especial con estos tres ingredientes añadidos, la pasaremos por un colador fino antes de cubrir los pimientos rellenos con las pencas (si nos queda muy espesa, podemos añadirle un poco mas de leche ya que tiene que tener textura cremosa).
¿Cómo preparáis vosotros las acelgas?


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