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lechuza

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» Vivo en Coruña (A) y tengo 47 años

» Fecha: 19/08/2006 11:05

Preguntas a los "veganos"

Nº de respuestas: 21 - Nº de lecturas: 1.429

Me gustaria saber lo siguiente:


-Os vacunais los veganos? (tengo entendido que algunas vacunas contienen restos de huevo)


-Rechazais las transfusiones? ( a lo mejor os ponen sangre de un "devorador de chuletones de Avila")


- Si teneis hijos alergicos a los vegetales, que les dais de comer?


Perdonad mi ignorancia, pero nunca me he planteado vuestro estilo de vida y siento curiosidad.

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Augusto

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» Fecha: 13/11/2008 07:36:12
Efectivamente sikar este hilo es de hace dos años y tres meses, pero mira por donde sikar simpre es bueno volver a recordar cosas tan interesante, tu aportación en ese momento es muy agradable para abrir los ojos y ver otras opiniones.

carito2008

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» Fecha: 12/11/2008 16:52:12
Buenas..yo soy Vegana también..y más alá de las discusiones sobre lo que hay o no que usar animal si en hospitales o pesticidas...hay algo más que eso ...el ser humano posee algo que nos diferencia de los animales..es el desarrollo de las virtudes inherentes al ser humano cuando nacemos...pseemos Benevolencia, Compasión y Misericordia...con lo cual podemos elegir lo que queremos o no comer..es casualidad que los animales vegetarianos sean pacíficos y los carnívoros agresivos?? saben lo que ocurre con un tigre o león cuando se lo cria vegetariano?? nosotros incorporamos profundamente en nuestros tejidos el alimento, se transforma en pensamientos sutiles..se transforma en energía..los que proceden de una muerte sufrida..de un cuerpo en deterioro se transforma en muerte e el cuerpo..mientras que los luminosos frutos y verduras conservan energía vital sin un sistema nervioso tan desarrollado..sin sufrir..esto va en la comprendión profunda..detenerse a pensar más que en un debate inconsciente..saludos para todos!!

sikar

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» Fecha: 24/10/2008 23:29:00
Este post es del 2006...

Maby-Marhya

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» Fecha: 24/10/2008 18:31:21
Yo soy omnívora, pero me parece muy bien quien quiera seguir una dieta vegana, no creo que haga mal a nadie, ni que fuera una secta. No es cosa de reírse las decisiones vitales que tome cada uno para su propia vida , mientras no haga daño a los demás debe ser respetado.

luciernaga11

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» Fecha: 24/10/2008 15:34:16

yo como de todo ( la dieta mediterránea) eso sí me gustaría comprar alimentos ecológicos, ... tengo una amiga que si nos es ecológico.. no se lo come---

pero el preciose triplica por tres ( ¿¿ y quién me garantiza que no tenga pestcidas ??? he dicho...

sikar

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» Fecha: 22/08/2006 00:06:13

ya lo se fiebre,no crei que ocuparia tanto,ya,si es mejor poner el enlace,y ya le puse,por que ademas salio todo mal!

Un saludo a todos/as.

fiebre

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» Fecha: 21/08/2006 17:49:09
Yo comparto absolutamente todas las decisiones de todo el mundo, pero ¿porqué copiais estos hilos tan larguisimos que colapsan los post? Limitaros a poner el enlace y entramos a verlo el que quiera, si no , el foro no es nada dinámico y aburre.

kiwa

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» Fecha: 21/08/2006 14:52:33
Yo no comparto tus ideas, aunque admiro tu decisión y la respeto. Saludos!

sikar

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» Fecha: 21/08/2006 14:28:20

xaguell,eso lo digo siempre,que cada uno coma lo que quiera.

Kiwa,

Yo algun día,me gustaria tener gallinas,las tendria en semilibertad,en muchiiiiiiisimo espacio,una finca muy muy grande solo para ellas,o sueltas,que las gallinas no se escapan,en libertad total,SI comeria sus huevos,por que siempre ponen huevos,algunos les crian y otros no,los que dejarian los comeria,pero a las gallinas NUNCA las mataria para su consumo,las tendria muy bien cuidadas,vacunadas...etc...como reinas.

sobre lo que dices de si comer animales que han vivido felices en una granja,pues tampoco,NUNCA LOS COMERIA,por que no es como en la naturaleza,no tienen la opción de escapar de el depredador,y las matarian de forma cruel como hacen siempre,el caso es que las matarian y NO las comeria aunque vivieran felices,por que NUNCA viven felices,las quitan a sus crias para comerlas ( la madre se queda triste,imaginate? es su hijo,¿que sentira la madre cuando se le quitan? tristeza e impotencia de no poder hacer nada por defenderle)

NUNCA comere animales,así lo e decidido y estoy contenta con mi decisión.

Un saludos a todos.

kiwa

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» Fecha: 21/08/2006 11:55:04
Si todo es por el sufrimiento de los animales (cosa que yo he visto las atrocidades que se cometen), entonces en una granja donde los animales viven sueltos y felices, no haría mal en comer carne? (en el modo de pensar de los veganos). Lo digo porque yo quiero luchar por el bienestar de los animales, pero no quiero dejar de comer carne... Compro mis huevos a una payesa que tiene las gallinas sueltas... los veganos comerían esos huevos?

xaguell

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» Fecha: 21/08/2006 09:40:36
Por fin Sikar has dicho las palabras mágicas:

"que cada uno coma lo que le de la gana"

sikar

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» Fecha: 20/08/2006 02:40:28
"Quien quiere cambiar busca los medios; quien no lo quiere busca una disculpa"

sikar

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» Fecha: 20/08/2006 02:33:19

se me había olvidado la dirección de la página

http://www.defensanimal.org/

Un saludo.

sikar

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» Fecha: 20/08/2006 02:32:10
Albert Einstein  decia:

“Nada incrementaría tanto la posibilidad de supervivencia sobre la Tierra, como el paso hasta una alimentación vegetariana”.

“Ya sólo con su influencia física sobre el temperamento humano, la forma de vida vegetariana podría influir muy positivamente sobre el destino de la humanidad”.

Famosos vegetarianos

Ha habido, y hay, a lo largo de la historia, múltiples personajes que han destacado en diversos campos como la política, el arte, la ciencia, la música, la filosofía, el deporte,... y que, en el esplendor de su carrera, o a lo largo de toda su vida adulta han sido vegetarian(@)s/vegan(@)s. Aquí tenemos unos pocos ejemplos de ellos:

 

 

 os recomiendo que visiteis está web (entre otras muchas),encontrareis muchas respuestas a vuestras preguntas y a dejar de ir en contra de los vegetarianos/veganos.

 

sikar

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» Fecha: 20/08/2006 02:27:46

Todo ser sintiente merece el mismo respeto, sin excepciones, y sin justificaciones (salvo la de la subsistencia o defensa propia, claro está).

Merece el mismo respeto la vida de un toro, de un perro, de una vaca, de una sardina, de un gato, de un cerdo, de un ratón, de un atún, etc...

hoy en día se pueden hacer distintos tipos de alimentación,sin necesidad de comer otros animales.

Hoy en día comer animales NO es por sobrevivir,si no por complacer el paladar,el gusto de la carne,sin pensar en la miserable vida que llevó primero ese animal con sentimientos de dolor,amor....etc.dicen que la carne de mejor gusto es la carne humana,pero a eso se le llamaria canivalismo,y a comer otros animales no humanos; especismo.

Un saludo a todos/as.

sikar

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» Fecha: 20/08/2006 02:21:53

que cada uno coma lo que le de la gana.

Yo he elegido la alimentación vegana por respeto hacia otros animales y por mi propia salud.

Un saludo.

sikar

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» Karma: 142.222

» Fecha: 20/08/2006 02:20:51

se ha cortado la mitad de la derecha

este es el enlace:

http://www.defensanimal.org/vegetarianismo/inicio_vegetarianismo.htm

 

sikar

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» Fecha: 20/08/2006 02:19:49

Hola,

xaguell,yo respeto que tu comas animales,aunque no comparto esa idea,por favor te pido,que me respetes,que yo no pretendo ir obligando" a la gente por ahí a que sean veganos,solo aconsejo e informo.

Copio esto de una web:

-Argumentos y contraargumentos

Aquí indicamos varios de los argumentos más populares que suelen esgrimirse en contra del vegetarianismo, y sus posibles respuestas:

1.-“Los humanos siempre hemos comido carne”.

Empezaremos diciendo lo que dijo el escritor y premio Nobel, Isaac Bashevis Singer: “La gente argumenta con frecuencia que los humanos siempre han comido carne, como si ésta fuera una justificación para continuar la práctica. De acuerdo con esta lógica, no deberíamos tratar de evitar que la gente mate a otra gente dado que esto también ha sucedido desde el comienzo de los tiempos”.

Hasta hace unos dos millones de años la dieta de nuestros ancestros se basaba principalmente en frutas, semillas., hojas, tallos, raíces, brotes tiernos, tubérculos, y frutos secos. Debido a cambios climáticos adversos los vegetales escasearon y, para sobrevivir, el Homo ergaster tuvo que recurrir a alimentos de origen animal. Consumía carne de cualquier animal que encontraran muerto, o que lograran atrapar, así como huevos de aves o reptiles que buscaba entre los árboles o por las orillas de los lagos donde habitaba.

Más adelante, nuestros ancestros se organizaron para cazar animales. Cazar con armas primitivas era, en algunos casos, bastante peligroso para el cazador, y los animales que perseguían eran adorados y temidos. Hoy en día, los “cazadores” de los modernos supermercados no se parecen mucho a sus predecesores. El “cazador/consumidor” actual se encorva sobre los mostradores refrigerados y selecciona los envoltorios plásticos etiquetados, que marcan “lomo”, “filete”, etc. Con la mente ocupada en otros temas arroja sus presas al interior del carrito y aguarda en la cola de la caja. A veces una gota de sangre se escapa del envoltorio y salpica la mano o la camisa; ése es el instante en que esa persona se halla más próximo a la realidad de los mataderos.

Pero, dejando aparte si hemos sido en un origen herbívoros o carnívoros, cabe plantearnos si hoy día es necesario comer carne. Existiendo la opción de elegir un alimento libre de crueldad ¿por qué no hacerlo?. El vegetarianismo es una dieta equilibrada y sabrosa, así que sólo es una cuestión cultural, de costumbre, paladar o comodidad, y habría que plantearse hasta que punto estos argumentos tienen más fuerza que el hecho de que se comercie y mate a un animal.

Hasta hace unos 100 años, la dieta básica occidental estaba compuesta por cereales, legumbres, verduras, patatas, frutas y productos lácteos. Con el aumento del nivel de vida, esta dieta ha sido reemplazada progresivamente por la carne de vacuno, pescado, pollo, grasas animales y alimentos precocinados y envasados. En la actualidad, los consumidores occidentales comen un 35% más de productos lácteos, un 52% más de ternera, un 84% más de pescado, un 190% más de huevos y un 280% más de pollo que en 1900. Durante este mismo periodo, el número de enfermedades cardiovasculares letales, cáncer, enfermedades reumáticas, asma bronquitis, artritis, alergias, etc han incrementado significativamente.

Recomendamos la lectura del siguiente artículo, titulado "El vegetarianismo a través de la historia", de Inma Morales, y publicado en el nº 2 de la revista "Vegetus"(de la UVE).

 

2.-“Es necesario comer carne para no tener carencias (proteínas, hierro,...)”.

Para este punto recomendamos leer los siguientes artículos:

Como se muestra en los anteriores artículos, no es necesario consumir productos de origen animal para mantener una buena salud. En muchos casos es todo lo contrario, ya que suministrar mucha carne supone para el organismo una agresión que no puede digerir adecuadamente: el resultado es una fijación en el cuerpo de una serie de elementos tóxicos (ácido úrico, colesterol, amoniaco,...) que son responsables, con los años, de multitud de enfermedades de tipo cardiovascular, cáncer, artritis, reumatismos, etc. (con el consiguiente beneficio para la industria farmacéutica). En Gran Bretaña (país donde hay ya una buena cultura vegetariana), los vegetarianos le salen muy baratos a la Seguridad Social, ya que generan cinco veces menos gastos asistenciales a lo largo de su vida que un consumidor convencional.

Según un artículo publicado en el semanal Magazine, el consumidor de carne exige al ganadero que las vacas se alimenten de hierba, pero que den carnes blancas. Esto es literalmente imposible porque la alfalfa ennegrece la carne. La presencia de compuestos químicos en los cadáveres de los animales usados para alimentación humana tiene que estar en unas cantidades que no superen lo límites máximos permitidos por la legislación, pero lo que no se cuenta es que esos límites ignoran los “cócteles” y cómo interactúan las sustancias entre sí. Además, muchos de esos valores máximos responden a criterios políticos antes que científicos. Los límites legales se establecen en algunos casos para amparar los contenidos que existen en los mercados, y no al revés. Esa amalgama de productos químicos que se emplea en la agricultura (de la que el consumidor de carne recibe por dos vías, la directa cuando consume productos no cárnicos, y la indirecta, a través del animal que ha comido muchos de esos productos), la ganadería y la industria, es la “contaminación silenciosa” de posibles consecuencias crónicas. De esa contaminación queda un rastro que sólo se ve, si acaso, en los laboratorios especializados. Los expertos aseguran que no hay análisis que dé resultado negativo. Las cantidades son pequeñas, pero el organismo lo va acumulando a lo largo de la vida y puede manifestarlo en forma de cáncer u otras dolencias graves. Hay infinidad de sustancias cuyas consecuencias para la salud son todavía desconocidas. Por lo general se realizan pocos análisis de los alimentos, y los que se hacen “encuentran sólo lo que buscan”, para ratificar que no hay problemas, por eso cuando algo sale a la luz es que está muy extendido. Algunas crisis, como las de los pollos belgas, las vacas locas o el salmón de piscifactoría, son ejemplos para ilustrar por dónde llegan los problemas a estos alimentos.

Las “vacas locas” y el escándalo de los salmones de piscifactoría, son paradigmas del descontrol que persistió en la fabricación de alimentos para la ganadería y la pesca. La demanda de piensos crece a un ritmo muy superior a la de la oferta y es casi imposible controlar lo que cada granjero hace en sus explotación. Luces de alarma se habían encendido antes por la utilización generalizada de sustancias como hormonas o antibióticos (una bomba de relojería porque crean bacterias resistentes a todo), pero tuvo que llegar la encefalopatía espongiforme bovina para que las autoridades tomaran en serio el desbarajuste que supone la alimentación de la ganadería. A continuación mostramos 3 ejemplos:

  • Un escándalo de grandes proporciones fue el conocido como “los pollos de Bélgica”. Esta crisis permitió conocer un problema de contaminación ambiental que todavía está sin solución. Todo empezó con una gran mortandad de pollos en una granja belga. Las investigaciones concluyeron que los animales tenían altos índices de unas sustancias ausentes en los piensos que se suministraban a la granja. Esas sustancias fueron introducidas en los piensos por el fabricante, que utilizó grasas contaminadas procedentes de aceites refrigerantes, utilizados en transformadores eléctricos. Contienen sustancias extremadamente tóxica, utilizándose durante écadas como el mejor aislante y controlador de la llama para las instalaciones eléctricas. Además en aquel pienso se había añadido hasta fango extraído de la limpieza de las depuradoras.
  • Otro caso similar ocurrió con los piensos para aves fabricados con cáscaras de almendra, serrín de pino y zuro de maíz (núcleo de la mazorca). El problema fue que los pinos convertidos en serrín habían sido tratados con pentaclorofenol, y nadie cayó en la cuenta de que aquella madera podía acabar en el buche de los pollos y después en el estómago de las personas.
  • El engorde de los peces en las piscifactorías tampoco ha estado exento de escándalos. Hace poco tiempo se conoció que el salmón criado en piscifactorías europeas mostraba mayor contenido en dioxinas que el de Estados Unidos. Según los expertos, el probable origen de esas sustancias era el mar Báltico, zona altamente contaminada por las fábricas de papel. Está prohibido exportar pescado capturado en el Báltico para consumo humano, pero no para la fabricación de harinas. Y por esa vía llegan las dioxinas a las piscifactorías y por último al humano. Estas sustancias se acumulas en los tejidos grasos y tardan décadas en ser eliminadas.

Una alimentación vegetariana completa suministra todos los elementos nutritivos necesarios para los humanos. La forma de pensar de los médicos está evolucionando, y son innumerables los estudios que muestran los beneficios para la salud de una dieta ajena a la crueldad.

Para nuestros ancestros, el cazar y el comer carne estaba gobernado por otras necesidades, además de las puramente físicas. Era un acto mágico, precursor de la religión y la ciencia. Incluso cuando la primitiva agricultura liberó a muchos hombres de la inseguridad de la vida nómada, las creencias en los poderes de la carne continuaron.

En las diversas épocas y sociedades los humanos han desarrollado leyes, costumbres y actitudes contrapuestas con respecto a la comida. Entre ellas, las carnes han aportado gran número de simbolismos y ritos folklóricos. Dependiendo de la cultura imperante, la carne ha sido vista como necesidad, lujo, perversión, tabú, medicina o veneno.

El mito de la carne se ha transmitido de generación en generación sin importar que la sociedad dependiera de la caza o de las cosechas. En el mundo actual, el antiguo mito se mantiene con tanto poder como en los primitivos grupos de cazadores. Dejar la carne es prescindir de algo que ya forma parte de la “cultura”. La mayoría de los occidentales aún cree que el comer carne es la única garantía de salud. Este mito suele comenzar en la infancia, cuando se alimenta a los niños mediante papillas de carne de ternera, pollo o merluza, con la errónea confianza de que tales ingredientes son absolutamente esenciales para su correcto desarrollo. Con los años esa persona se verá rodeada de restaurantes y establecimientos en los que predomina la carne.

Pese a su adoración por la carne, muchas personas prefieren ser ajenas a la realidad de su obtención y la consideran como una sustancia abstracta. Así, las mismas almas sensibles que tiemblan ante la vista de un perro o un gato atropellado van luego a la pescadería para echar un vistazo a los peces muertos de ojos brillantes. Mientras los miran sin darle importancia al asunto, el pescadero los corta en trozos y tira sus entrañas en un basurero. Después puede que hagan una paradita en la carnicería para comprar algunos cuartos de pollo, riñones o lengua de vaca.

 

3.-“Con la de problemas que tenemos los humanos...”.

Todo el que dice esto se olvida de que nosotros, los humanos, también somos animales.

Por otro lado, tras el lógico argumento de que “habiendo tantos problemas que solucionar entre humanos, ¿para qué te preocupas de los animales?”, se esconde el más rancio conformismo y conservadurismo ideológico. ¿Para qué intentar cambiar nada?, si siempre habrá problemas mayores que solucionar. Según el mismo argumento, ¿para qué preocuparnos de los problemas de las mujeres?, siendo que los hombres tienen tantos problemas; ¿para qué preocuparse de los problemas de otros países?, siendo que en el nuestro hay tantas cosas que arreglar; ¿para qué preocuparme de mi vecino?, cuando yo ya tengo mis problemas, y así un largo etcétera de insolidaridad.

Con este argumento parece que ocuparnos de los animales impide hacerlo también de los humanos, y que sean cuestiones incompatibles. Pero modificar nuestra dieta para hacerla no cruenta no impide hacer cosas por cualquier ser que siente (sea humano o no). Además, siendo vegetariano se contribuye a mejorar la calidad de vida del tercer mundo, ya que se posibilita el mejor reparto de las cosechas entre todos.

Este argumento sugiere que los animales y los humanos son muy diferentes, y están separados por barreras infranqueables, por lo que ayudar a los “seres inferiores” imposibilita el ayudar a los “superiores”. Pero somos tan animales como ellos, ni mejores ni peores, solo que nosotros lo vemos desde nuestro punto de vista, y juzgamos las cosas según él. Además, las personas que argumentan esto no suelen ser precisamente las que más hacen por los humanos.

Por otro lado, mientras los países ricos derrochan alimentos transformándolos en proteína animal, los países pobres pasan hambre. El problema no procede de la limitación cuantitativa, sino del status, de intereses económicos y de repartición desigual.

El primer paso hacia la solidaridad con el Tercer Mundo es hacerte vegetarian(@).

 

4.-“Con dejar de comer carne no vas a solucionar nada”.

Aunque algunos detractores del vegetarianismo argumentan que es inútil hacer nada a menos que se pudiera evitar todo (sería terrible aplicar esto al resto de problemas de los humanos), consideramos que hasta la más mínima acción que se realice para retirar nuestro apoyo a la explotación animal es valiosa. No es una tontería reducir tanto sufrimiento como nos sea posible, si nuestra meta es reducir el sufrimiento. No tenemos que evitar todo, sino todo el que individualmente podamos, distanciándonos de los símbolos principales causantes del sufrimiento animal. El resto de los usos menores de productos animales irán desapareciendo a medida que las industrias cárnicas y lecheras vayan perdiendo poder.

El hecho de decidir lo que comemos puede parecer a simple vista que no sea una gran cosa, pero en realidad tiene consecuencias muy importantes:

  • salvas vidas (no matan animales por ti)
  • mejoras tu salud
  • ayudas a los humanos más necesitados (Tercer Mundo)
  • contribuyes a conservar el medio ambiente.

Una dieta basada en proteínas de origen animal es la base de la mayoría de los problemas del planeta: océanos moribundos, deforestación, pérdida del suelo fértil, disminución de los recursos acuíferos y pérdida de hábitats. Es básica en la creación de enfermedades y es la causa principal del abuso animal y extinción de especies. Ninguna otra decisión es tan simple, tan ética, tan efectiva y tan necesaria.

Por otro lado, la tierra es nuestro principal recurso, y utilizarla para alimentos de directo consumo humano tiene una lícita justificación. Lo que resulta irracional es explotarla cultivando cosechas para engordar a los millones de animales que a su vez servirán de alimento a los habitantes del primer mundo. Este sistema es el principal responsable del agotamiento de los recursos alimentarios del planeta. Así:

  • la obtención de cada kilo de carne de vaca ha precisado 1500 litros de agua y 15 kilos de cereales; además de que para la obtención de un kilo de trigo para piensos se requieren 2.000 litros de agua.
  • algunos rendimientos medios de transformación de proteína vegetal en animal son: de la vaca el 50%, del pollo el 20% y del cerdo el 12%.
  • de un cultivo de 100m2 de soja se obtienen 5 kilos de proteína que pueden cubrir las necesidades de 70 personas durante un día; si se utiliza para alimentar ganado sólo se obtendrá ½ kilo de carne, lo justo para alimentar a 4 personas al día.
  • el 80% de los recursos acuíferos del planeta se destina al consumo del ganado (un vegano puede ser alimentado con menos del 10% del agua para un omnívoro).
  • sólo el 34,5% de la energía procedente de combustibles fósiles empleada en la cría de animales más eficaz se recupera como energía calórica; pero en la menos eficaz de las cosechas vegetales se obtiene un 328%.

En definitiva, un lamentable derroche que no tiene en cuenta la escasez mundial de agua y suelo agrícola. El modo de vida “carnívoro” del 25% de la población mundial se queda con más de la mitad de la producción de grano, en un planeta con casi 1000 millones de personas desnutridas. Si cada habitante de los países desarrollados redujera su consumo de carne tan solo un 10%, el grano sobrante por este motivo bastaría para alimentar a los 60 millones de personas que mueren de hambre cada año.

La desesperada búsqueda de pastos con este fin supone gran parte de causa de la masiva deforestación de las selvas tropicales y su posterior conversión en desiertos, una vez que el suelo ha sido totalmente erosionado. Un vegetariano salva miles de árboles al año.

Por otra parte está también el problema de la contaminación por los desechos de las granjas. En España, el ganado produce 20 veces más excrementos que los humanos. La mayor parte de éstos se vierten directamente al agua de los ríos y cauces subterráneos, dejándola pestilente e inservible para el consumo. Además los gases tóxicos generados por estos residuos, como amoniaco, metano y dióxido de carbono, contaminan la atmósfera, afectando a la capa de ozono y contribuyendo al efecto invernadero.

 

5.-“Formamos parte de una cadena alimenticia, es natural que nos comamos los unos a los otros”.

Eso podía argumentarse en caso de que viviesemos en "estado natural", pero nada más lejos de ser así. Vivimos en zonas apartadas del resto de animales (a excepción de los que hemos domesticado para nuestro provecho). La cadena alimenticia está truncada ya que hoy día no tenemos predadores naturales, por lo que no sería cierta la igualdad en cuanto a que otros animales puedan cazarnos y alimentarse de nosotros. Además, los animales que sirven de sustento a los que comen carne tampoco viven según los dictados de la naturaleza, puesto que permanecen recluidos, confinados o vigilados por los humamos. Tampoco su reprodución es natural, puesto que se les insemina de forma artificial.

Así pues, nada más alejado de la natural cadena alimenticia que la actual dieta cárnica.

Además, aunque vivieramos en estado natural, debemos ser conscientes de que somos el único animal que tiene la posibilidad de elegir qué tipo de ingredientes incluimos en nuestra alimentación. De este modo, y habiendo alternativas, deberíamos elegir la que menor daño cause, y es evidente que estaríamos hablando de una alimentación sin productos animales.

Como bien se dice en el libro "La dieta ética" de David Román y Estrella Vilaplana:
"Es cierto que anatómicamante no somos como los herbívoros, y evidentemente no pdemos vivir comiendo hierba. Pero lejos de tener un parentesco con los carnívoros naturales, la estructura de los órganos de nuestro cuerpo u la composición de nuestra sangre es muy similar a la de los grandes simios, es decir, los mayores entre los monos sin cola como los orangutanes, los chinpancés y los gorilas. De hecho, recientemente se ha descubierto que compartimos con ellos hast un 98% de nuestro código genético. Lo que sí está claro es que no estamos adaptados adecuadamente al consumo de carnes, ni tampoco de leche de otros animales.

En lo que respecta a los orígenes de la humanidad, es bastante probable que empezásemos como criaturas frugívoras y cambiásemos hacia el consumo de carnes como resultado de migraciones hacia regiones inhóspitas, o a causa de una escasez en la cubierta vegetal debida a cambios climáticos. Nos autocalificamos como omnívoros, pero esto es resultado de nuestra elección, no de nuestra fisiología".

6.-“Las plantas también sufren”.

El dolor es un estado o sensación psicológica desagradable, una forma de sufrimiento que tiene una gran utilidad para la supervivencia de un organismo. Tener la capacidad de percibir el entorno y de experimentar sensaciones es una estrategia adoptada por los animales que les permite reaccionar ante fuentes de daño y peligro que amenacen su supervivencia. Pero para poder experimentar sensaciones o estados mentales, es condición necesaria poseer un sistema nervioso que permita el procesamiento de la información. Las plantas no disponen de células especializadas en el procesamiento rápido de información que permita una respuesta plástica a su entorno. Aunque diversos experimentos parecen haber comprobado cierta capacidad de reacción de algunas plantas ante algunos estímulos, no parece demostrado que posean la capacidad de sentir dolor o sufrir como los animales. El hecho de no tener movilidad haría inútil esta sensación, puesto que no pueden huir de su agresor.

De todos modos, y en el caso de que en un futuro se demostrara que las plantas sufren, la alimentación con animales produce mucho más sufrimiento porque se han utilizado muchas plantas para alimentar al animal, además de la muerte de dicho animal, mientras que los vegetarianos/veganos utilizamos muchas menos plantas. Un carnívoro requiere de mucho mayor número de plantas para alimentarse (aunque no se las coma directamente).

Desde aquí queremos indicar que la opcíon del frugivorísmo o frutarianismo nos parece una opción aún más respetable con la vida, ya que su alimentación se basa en el consumo de los frutos (no confundir con que sólo comen fruta), y por lo tanto no es necesario matar a las plantas que los producen.

 

7.-“La carne me gusta y no sabría qué comer si no la comiese”.

Uno de los prejuicios más comunes que suele tener la gente respecto a las dietas vegetarianas, es pensar que al adoptarlas se está privando de consumir un gran número de alimentos. Es como un sacrificio para renunciar a determinados placeres gastronómicos. Pero, se podría alegar que, si uno evita consumir algo que es negativo para su salud y además para el bienestar de otros seres y del medio ambiente, está haciendo un buen acto. Evidentemente se prescinde de algunos ingredientes comúnmente utilizados, pero se aprende a usar otros que no son tan populares, con lo que la cocina resultante es más variada, multicolor y apetitosa.

Por otro lado, la creencia en la supremacía de los alimentos cárnicos es lo que aturde a muchas personas en el momento de cuestionarse las ventajas del vegetarianismo. Se construyen mentalmente cómo queda su plato sin carne, ve la ensalada, el puré de patatas o los guisantes, pero allí donde solía estar la carne hay un vacío. ¿Cómo se puede vivir sin carne, con una triste lechuga un día tras otro?. Por lo que concluye que sería incapaz de vivir así. Pero, ¿quién puede culparle de ello?, ¿acaso cuando se habla del vegetariano en los medios de comunicación (principalmente en la televisión) no se nos vende que son seres enclenques, o hipersensibles, o que sólo comen acelgas o que se pasan el día meditando?.

Pero el menú vegetariano no se limita en cuando a variedad; hoy día están al alcance del consumidor más de 50 tipos de verduras, 25 tipos de leguminosas, 20 tipos de frutas,15 tipos de hortalizas, 12 tipos de semillas, 9 tipos de cereales y 7 tipos de algas. Esto hace que no suponga ningún gran esfuerzo el dejar de consumir animales, ni una vida de dolor y sufrimiento para soportar las frugalidades de la dieta, como en muchos casos se piensa. Los alimentos se pueden preparar en infinitas combinaciones que nunca imaginaría un cocinero limitado por el lema: “la carne es lo principal en una comida”. La comida vegetariana puede ser rápida y simple como la cárnica, aparte de mucho más sana. Podeis visitar la sección de recetas.

Además, no debemos dejarnos engañar por la terminología empleada por la industria de la carne, y saber en todo momento lo que nos están vendiendo: bistec (músculo), molleja (estómago), morcillas (sangre cuajada usando intestinos como fundas), etc...

 

8.-“Los animales que nos comemos han sido creados y criados para alimentarnos”.

Los animales no hemos sido creados ni criados para nada, salvo para vivir nuestra vida.

Hay quien defiende que hemos de proteger y respetar a los animales salvajes, en peligro de extinción (gorilas, ballenas, delfines, lobos,...) o especialmente afines a los humanos (perros y gatos), pero no se plantean el respeto por la vida y libertad de los cerdos, vacas o pollos, ya que éstos han nacido ya en cautividad y han sido criados para que nos alimentemos (no debemos olvidar que incluimos, claro está, a la creciente industria de las piscifactorías donde se crían peces y marisco). Parece que como no han conocido la vida salvaje no la pueden echar en falta y que como les hemos dado un nombre específico: “animales de abasto”, no pueden esperar ser tratados como seres que sienten o tienen derechos. Su fin es ser criados para morir, para darnos gusto al paladar. Estas personas ven normal comer carne de ternera, pero no de ballena, de cerdo, pero no de jabalí, de pavo, pero no de águila, de conejo, pero no de gato. En todo caso muestran compasión, siendo además selectiva. Se oponen a la absurda muerte de los animales en peligro de extinción o de los animales “domésticos”, pero no se preocupan de la muerte de los animales per se, como individuos.

Los vegetarianos no nos movemos por compasión, sino por justicia, y consideramos que todos los animales tenemos derecho a la vida y a la libertad. No diferenciamos entre un cadáver de pollo que cuelga de un gancho en una carnicería y un perro que muere ahorcado por un cazador, ya que estas muertes era innecesarias, y en ambas se ha acabado con la vida de un ser con capacidad para sentir. Tampoco creamos diferencias de consideración si alguien mata a un animal en peligro de extinción o a otro criado por su carne, ya que quien sufre por su encierro, maltrato o muerte no es la especie, sino el individuo. Todos los animales hemos nacido para vivir nuestra vida, y nadie tiene derecho a privarnos de ella (salvo en caso de defensa propia y subsistencia, claro está), sin importar nuestra raza, especie, o si estamos en extinción o no.

Si nos referimos al modo en que viven antes de ser asesinados, tenemos que indicar que, desde mediados del siglo XX, sólo el 5% de la ganadería se cría en libertad, sufriendo el resto la terrible cría intensiva. Sólo en España se sacrifican anualmente unos 2 millones de vacas, 12 millones de cerdos y más de 30 millones de aves. Pocos de los que tienen delante de sí un plato de carne conocen el sufrimiento que ha pasado el ser que se van a comer. Las granjas industriales de cría intensiva y los mataderos, lejos de ser los lugares idílicos que nos muestran los cuentos para niños, o la publicidad engañosa que nos muestran los anuncios de las empresas de la carne y derivados, son lugares donde campan el horror, la enfermedad y la muerte. Los animales de consumo son amontonado en su corta vida en habitáculos tan mínimos que, literalmente, no pueden moverse, tenderse o darse la vuelta, ya que se trata de obtener el mayor beneficio al espacio, y lo que se busca es un engorde rápido del animal (por lo que cuanto menos ejercicio haga, mejor). El aire que respiran es un hedor cargado de las sustancias tóxicas de sus desechos. Su alimento son piensos artificiales hechos a base de cereales, hormonas y aunque se trate de animales herbívoros, carnes de desecho (sesos, vísceras, etc...). Las condiciones son tan terribles que los desesperados animales tienden a automutilarse o al canibalismo (por ello a las gallinas se les recorta su sensible pico, o a los cerdos el rabo, en ambos casos sin anestesía). Las enfermedades son continuas, por lo que se les satura de antibióticos desde que nacen (negocio redondo también para la potente industria farmacéutica, que destina a este fin la mitad de su facturación mundial). En estas condiciones, difícilmente pueden desarrollar sus instintos naturales, como la búsqueda de alimento, la relación con los demás individuos de su especie o el apareamiento (la inseminación es una violación mecánica y las crías son separadas de sus madres al poco tiempo para iniciar un nuevo ciclo).

Después vienen el transporte al matadero en condiciones igualmente espantosas, y el asesinato donde el aturdimiento previo (cuando se emplea), deja al animal aún consciente, debatiéndose en una atroz agonía mientras se desangra o lo despellejan delante de los compañeros que le siguen.

Además, no debemos olvidar la cría intensiva de peces, crustáceos, etc... en las piscifactorías, y la pesca en mares y ríos, ya que aunque la ignorancia suele hacernos creer que son animales que no sienten debemos ser conscientes de que aunque los peces no expresan dolor del mismo modo que nosotr(@)s, la presencia de bradiquimices, endorfinas y nociceptores alrededor de los labios y la boca del pez, indican que los peces sienten dolor al ser pescados y cuando se asfixian. Los peces tienen receptores benzodicizepinos que indican que sienten tanto ansiedad como dolor. Los peces, anfibios, y reptiles tienen respuestas variables, únicas y creativas al dolor, lo que demuestra que sus reacciones no son simplemente reflejos. .

En todos los casos, aunque el animal haya vivido en libertad y en buenas condiciones, ello no justifica que tengamos ningún derecho a matarlo para saciar nuestra gula.

 

9.-“Conozco a un vegetariano que, después de varios años volvió a comer carne”.

Si, los hay, y también hay personas que dejamos de comer cadáveres.

 

10.-“Yo no lo maté”

No, pero contrataste al asesino. Cada vez que compras carne, significa que la matanza fue hecha para tí y que pagaste para ello (el matarife es uno de los costes añadidos que marcan el precio de venta al público).

 

11.-“Está bien comer huevos, porque las gallinas los ponen naturalmente. Los huevos que compramos en el supermercado son estériles y no fetos que van a nacer, ¿no?”

Esto es verdad, pero la verdadera crueldad en la producción de huevos radica en el tratamiento de las "gallinas ponedoras" propiamente dichas, quienes quizás, de todos los animales en las granjas industriales, son las que reciben el peor trato. El número de granjas industriales está aumentando. Cada huevo proveniente de las granjas industriales actuales representa 22 horas de miseria para una gallina que es metida junto con hasta otras cinco gallinas, en una jaula del tamaño de un cajón de ficheros. Las jaulas son amontonadas en varios pisos a lo alto, y los excrementos de las gallinas en las jaulas de arriba caen sobre las gallinas de abajo. A causa de la inmovilización forzada y la pérdida de calcio para producir la cáscara del huevo, desarrollan osteoporosis. Algunas patas de las aves se deforman o enganchan en el piso de alambre de las jaulas, y las aves pasan hambre hasta morir porque no pueden alcanzar la comida a través de las jaulas.

Es bastante común que una granja productora de huevos pierda en un año entre el 10 y el 15% de sus gallinas, muchas de ellas a causa del estrés producido por el hacinamiento y los problemas relacionados con él. Simplemente no pueden soportar la tensión de vivir abarrotadas.

Con tan sólo dos años de vida, la mayor parte de las gallinas están "gastadas" y se las envía a los mataderos, para convertirlas en sopa, o empanadillas de pollo, que es para lo único que "sirven" llevado este punto (según la industria cárnica). En los criaderos de producción de huevos, los pollitos machos no son de utilidad, y por tal motivo, se los mata asfixiándolos, decapitándolos o aplastándolos, cuando no son pulverizados vivos en máquinas de cuchillas.

Además, respecto a los llamados "huevos ecológicos", y aunque las condiciones de vida de las gallinas ponedoras sean mejores, no debemos olvidar que cuando su producción decrece dejan de ser rentables, por lo que acaban convirtiéndose en cubitos para caldo de gallina. Por ello, existen pocas diferencias éticas entre consumir carne de pollo o gallina y sus huevos.

xaguell

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» Fecha: 19/08/2006 14:58:02

Para veganos:

Montones de pesticidas, abonos, y demás familia utilizados en el campo como fertilizante, desinfectantes de plagas en los cultivos, proceden de restos y derivados animales.

A la por lo cual sentiros con remordimientos, puesto que para regar, abonar, fertilizar vuestras lechugas, y en general vuestros huertos, HAY QUE MATAR ANIMALES.

Todo es una cadena, lo que ocurre es que esta gente solo quiere enseñar dos o tres eslabones sueltos.

xaguell

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» Karma: 4.474

» Fecha: 19/08/2006 14:50:56

Según la OMS, la mejor dieta del mundo es la dieta mediterranea, esta como sabeis, es muy variada, carnes, pescados, pastas, legumbres, verduras, frutas, etc. En definitiva, es equilibrada. Ni todo es comer solo carne, ni todo es comer solo verdura, hay que mantener el equilibrio.

Algunas veganas no tienen ni idea de como funciona un ecosistema, y su piramide de alimentación. No se dan cuenta de que si no se matan animales, el ecosistema se desborda, y se produce el caos, la desertización, etc. Solo nos ponen aquí, como se hace el foie gras, videos basura de mataderos, y cuatro tonterias más.

Supongamos que se prohibiera la caza, en unos meses, la población de muchas especies estaría en super habit, destrozarían cosechas enteras, no quedarían ni verduras que comer. Por lo cual que tonterias se están viendo aquí ultimamente.

 
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